Monday, August 29, 2005

El puente sobre el canal de Chacao y la diversidad cultural.

La decisión gubernamental ya no tiene vuelta atrás y el puente sobre el canal de Chacao va. La Isla Grande de Chiloé quedará, entonces, unida al continente por medio de esta monumental obra. A priori da la impresión que es precisamente su carácter monumental el que impulsa a esta obra a atravesar los obstáculos naturales que impone la burocracia estatal, para bien o para mal. Suele constituir un peligroso sesgo a la hora de tomar este tipo de decisiones, el indudable atractivo de quedar en la historia como la autoridad que construyó aquella obra que perdura por los siglos de los siglos. Aunque más de una vez la obra monumental termine transformada en un elefante blanco imposible de eliminar. Resulta inevitable pensar que los flujos vehiculares actuales podrían ser perfectamente servidos aumentando la flota o tal vez sólo la frecuencia de los transbordadores, que cuando haya mal tiempo tampoco se va a poder pasar por el famoso puente. Por ese lado surgen aprensiones, pensando que esos fondos podrían destinarse a otras necesidades más evidentes, aunque invertir en infraestructura tiene la gran ventaja de mejorar la conectividad y de esa forma acercar los productores a los consumidores, con los lógicos beneficios económicos que de eso se derivan. Y no hay que olvidar que las frías evaluaciones económicas normalmente dejan de lado la creación de empleos en la zona, donde históricamente no son muchas las fuentes de trabajo para sectores como la construcción, que precisamente corresponde a los estratos socioeconómicos más desfavorecidos y uno de los grupos más esforzados. En ese sentido la inversión adopta también un significado social, al premiar ese esfuerzo y permitir que en las poblaciones el dinero no sea exclusividad de los traficantes. Aunque habría que ver cuánta gente efectivamente va a trabajar en este proyecto, que por ubicación y características parece más tarea para máquinas que para obreros, pero lo cierto es que las máquinas requieren operadores. En fin, como siempre, para evaluar correctamente habría que disponer de información más detallada.
¿La cultura local? ¿El impacto sobre el medio ambiente? Esas preocupaciones no las comparto, que hace rato que a la isla llegó la televisión, y es difícil que una conexión vial tenga un impacto negativo tan fuerte como los resultados catastróficos en la vida social que produce la caja de imágenes en movimiento, ése daño está hecho. ¿Lo otro? Está por verse, pero si los isleños quieren tener más ingresos por turismo no hay duda que tendrán que estar dispuestos a pagar un precio por ello, nada es gratis en esta vida y ésa es la evaluación que ellos mismos tendrán que hacer con cuidado, aunque el proceso usual es que nadie se preocupa del tema hasta que ya es demasiado tarde. A mí me cuesta creer que en el corto plazo la identidad característica de los chilotes corra algún riesgo por un puente más o un puente menos. Que así sea, nada peor que imaginar un milcao light o un curanto 0% colesterol. De pesadilla.

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