Tuesday, August 23, 2005

Este es el aguante.

Llevo un par de meses de regreso en Chile luego de cuatro meses viajando por México. En principio, pensaba buscar trabajo allá al término de ese período con el fin de establecerme. Por una serie de razones había llegado a sentir que el Chile de hoy no era el lugar donde quería vivir, que no estaban dadas las condiciones para desarrollar mi vida en propiedad, que los sectores conservadores eran los amos y señores de la nación y más tarde o más temprano me vería forzado a ajustarme a sus imposiciones, que la brecha entre la orientación actual de la sociedad y la que yo quisiera que tuviera era tan grande que no era posible siquiera proponer compromisos intermedios válidos y mi única posibilidad era ir al choque y estrellarme violentamente una y otra vez contra la realidad. Que ni siquiera el debate estaba enfocado correctamente. ¿Izquierdas? ¿Derechas? ¿Es válida hoy esa contraposición como eje de la estructura de opciones disponibles? Para mi la discusión es otra, la cosa es entre conservadores y liberales. El resto es música, que se mantiene forzadamente en el aire por gente que por costumbre, nostalgia o anquilosamiento intelectual bona fide no advierte que el escenario es otro, junto con los mezquinos que se resisten a acusar recibo por conveniencia, para mantener el status quo o aferrarse a sus privilegios ínfimos con una falta de honestidad indignante.

Sin embargo, cuando se cumplió el plazo opté por volver. Puede haber sido cobardía, prefiero pensar que la distancia me otorgó una mejor perspectiva y me hizo ver que irme equivalía a adoptar una actitud pasiva, rendirme y entregar mi país a mis adversarios. Así que al fin regresé, para participar más activamente de la vida ciudadana en la medida de mis posibilidades. Tal vez no sea sencillo encontrar gente que piense exactamente igual que yo, pero al menos puedo encontrar causas comunes con otros y generar lazos con los más próximos. Estimo que el principal error de mi historial previo fue pretender enfrentar sin ayuda a una maquinaria que lleva siglos probando su eficacia. Así no se puede. Incluso he llegado a pensar que tal vez sea posible adecuar las viejas estructuras y darles un buen uso, pudiera ser ésta la táctica correcta en lugar de ir de nuevo al choque frontal, donde una y mil veces más seríamos aplastados en nombre de dios y las buenas costumbres, tradición, familia y propiedad y todo eso.

Así que en eso estoy, tratando de participar en la comunidad a mi escala, acercándome a los más afines y dando ánimo a los oprimidos para que sepan que hay gente que los apoya y valora su toma de posición. Una labor mínima si se quiere pero muy ética en el sentido que Savater le da al término cuando dice que la ética trata de eso, de dar ánimo. Que la desesperanza a veces nos ataca y como no pretendemos tener ningún dios de nuestro lado nuestra posición suele ser desventajosa ante quienes se pretenden poseedores de un derecho divino o poseedores de una verdad superior, pero no por eso vamos a traicionar nuestro deber de honestidad. Ánimo entonces, ése es el objetivo de este espacio virtual, irradiar buenas vibras. Aguante compadre!

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