Friday, August 19, 2005

La objetividad y el centro político.

En el sitio de Clarin.com, se publica una entrevista a Donald B. Rubin, catedrático de Estadística de la Universidad de Harvard. En la parte final se produce este diálogo.

Rubin: (…) ¿Se ha fijado usted en que todo el mundo se define a sí mismo como "de centro y de clase media"?
- Yo también lo soy.
Rubin: - ¡Todos lo somos! La razón es que nos rodeamos de amigos que suelen pensar como nosotros. Los juzgamos de acuerdo con nuestra visión del mundo, así que nosotros siempre nos vemos en el centro. Bin Laden se considera, seguro, a sí mismo un moderado.

No puedo dejar de recordar aquella vez en la casa de mi hermana en Osorno cuando el padre de mi cuñado, o sea el suegro de mi hermana, el otro abuelo de mis sobrinas por más señas, que también se encontraba de visita, se sorprendió al verme comprar el diario grande del domingo, ése que no oculta sus tendencias conservadoras. ¡Pero tu sabes que no dicen la verdad!, me dijo con inocencia conmovedora. Pero confío en mi capacidad de separar el trigo de la paja, contesté apurado mientras él se subía a la camioneta. Ah, el discernimiento, dijo él mientras cerraba la puerta. Lástima. Me hubiera gustado profundizar en el tema. Decirle que no creo que la objetividad sea posible más que como ideal asintótico, que todo el mundo escribe desde una cierta posición en el espacio, que somos sujetos y por ende toda opinión no puede ser sino subjetiva, que me imagino se habrá dado cuenta que aunque los editoriales de los diarios no vengan firmados siempre hay una persona que los escribe. Incluso si alguien se autoexiliara al espacio exterior para escribir en un medio inalterado, ése no sería más que otro punto de vista, uno muy particular por lo demás pero no por eso más cercano a la objetividad. Me cae bien el suegro de mi hermana y soy muy respetuoso de mis mayores al menos en lo formal, pero tal vez hubiera llegado al atrevimiento de hacerle notar algo parecido a lo que dice este especialista: que cuando alguien encuentra que una revista, un diario o una radio son objetivos o dicen ‘la verdad’ es sencillamente porque dicen lo que uno quiere escuchar, porque sintonizan con nuestras creencias. De la misma forma que separamos a los buenos de los malos, o sea los que piensan como nosotros y los otros.

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