La teoría del “Mono Volado” para la evolución humana
Tal vez la más intrigante de las fascinantes teorías y observaciones de Terence McKenna (1946-2000) es su explicación para el origen de la mente y cultura humana. En corto: McKenna teoriza que hacia el final de la última era del hielo, según las selvas del norte de África iban en retirada dando paso a praderas, una rama de nuestros ancestros primates que habitaban los árboles abandonaron las ramas y adoptaron una nueva vida en los espacios abiertos – acompañando a rebaños de mamíferos ungulados (provistos de casco o pezuñas), devorando lo que encontraban en su camino.
Entre los nuevos componentes de su dieta había hongos ricos en psilocibina, que crecían en las deposiciones de estos rebaños de ungulados. Los cambios causados por la introducción de esta droga en la dieta básica fueron muchos –McKenna teoriza, por ejemplo, que la sinestesia (suspensión de los límites entre los sentidos) causada por la psilocibina llevó al desarrollo del lenguaje hablado: la habilidad para formar imágenes en otra persona a través del uso de sonidos vocales.
Unos 12.000 años atrás, cambios climáticos posteriores removieron los hongos de la dieta humana, resultando un nuevo conjunto de profundos cambios en nuestra especie según retornábamos a las estructuras sociales francamente brutales previas al hongo, que habían sido modificadas y/o reprimidas por el frecuente consumo de psilocibina.
(Traducción libre de la Wikipedia, notable esfuerzo enciclopédico gratuito en la red, ver http://en.wikipedia.org/wiki/Terence_mckenna.
Dejo constancia que yo no había oído de este señor hasta ahora, que entré a la enciclopedia buscando otra cosa nada que ver, y llegué acá por tortuosos y misteriosos caminos, maravillas de la red. Ya no busco este tipo de informaciones, pero ellas me siguen buscando. Bizarra pero igual buena la teoría, ¿no? Sirve para explicar uno de los grandes misterios de la historia humana y tiene bastante más sentido que otras más políticamente correctas y que por ende, tienen más aceptación o mejor dicho generan menos rechazos indignados a priori. ¿Qué pasaría si se llegara a comprobar científicamente una teoría de este tipo? ¿Se enseñaría en el sistema educacional chileno, por ejemplo? También se podría extrapolar teorías sobre el desarrollo futuro de la especie pero por ahora con esta provocación basta.
Tal vez la más intrigante de las fascinantes teorías y observaciones de Terence McKenna (1946-2000) es su explicación para el origen de la mente y cultura humana. En corto: McKenna teoriza que hacia el final de la última era del hielo, según las selvas del norte de África iban en retirada dando paso a praderas, una rama de nuestros ancestros primates que habitaban los árboles abandonaron las ramas y adoptaron una nueva vida en los espacios abiertos – acompañando a rebaños de mamíferos ungulados (provistos de casco o pezuñas), devorando lo que encontraban en su camino.
Entre los nuevos componentes de su dieta había hongos ricos en psilocibina, que crecían en las deposiciones de estos rebaños de ungulados. Los cambios causados por la introducción de esta droga en la dieta básica fueron muchos –McKenna teoriza, por ejemplo, que la sinestesia (suspensión de los límites entre los sentidos) causada por la psilocibina llevó al desarrollo del lenguaje hablado: la habilidad para formar imágenes en otra persona a través del uso de sonidos vocales.
Unos 12.000 años atrás, cambios climáticos posteriores removieron los hongos de la dieta humana, resultando un nuevo conjunto de profundos cambios en nuestra especie según retornábamos a las estructuras sociales francamente brutales previas al hongo, que habían sido modificadas y/o reprimidas por el frecuente consumo de psilocibina.
(Traducción libre de la Wikipedia, notable esfuerzo enciclopédico gratuito en la red, ver http://en.wikipedia.org/wiki/Terence_mckenna.
Dejo constancia que yo no había oído de este señor hasta ahora, que entré a la enciclopedia buscando otra cosa nada que ver, y llegué acá por tortuosos y misteriosos caminos, maravillas de la red. Ya no busco este tipo de informaciones, pero ellas me siguen buscando. Bizarra pero igual buena la teoría, ¿no? Sirve para explicar uno de los grandes misterios de la historia humana y tiene bastante más sentido que otras más políticamente correctas y que por ende, tienen más aceptación o mejor dicho generan menos rechazos indignados a priori. ¿Qué pasaría si se llegara a comprobar científicamente una teoría de este tipo? ¿Se enseñaría en el sistema educacional chileno, por ejemplo? También se podría extrapolar teorías sobre el desarrollo futuro de la especie pero por ahora con esta provocación basta.

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