El Chino y la Kenita atraviesan por problemas en su matrimonio. Según las versiones de prensa las dificultades vendrían de hace algún tiempo antes de este accidente en Costa Rica para el cual ambos parecen tener versiones totalmente opuestas. Claro que ninguno de los dos se ha referido públicamente al tema, pero la forma en que ella llegó al país constituye una declaración, aunque no haya abierto mucho la boca. Y por el otro lado habló el padre de Marcelo, cuyas credenciales como vocero resultan indiscutibles. De hecho, siempre ha dado la impresión de que cuando don Jorge Ríos habla el Chino se calla, que este señor nos regaló a una gloria del tenis a costa de sacrificar su vida personal, que en algún momento decidió convertir a su hijo en una máquina de jugar al tenis en lugar de prepararlo para la vida. El hombre es empresario, ganó sus morlacos pero no sé quién podría culparlo de algo. ¿Estaríamos dispuestos a devolver los mágicos momentos que nos entregó el Chino paseando por el mundo su raqueta, su desprecio y su bandera chilena? ¿Renunciar al único número uno de verdad que jamás hemos tenido por la satisfacción de saber que se realizó como persona? Por favor. Nada es gratis en esta vida, y los logros mayores tienen costos mayores, es cosa de ver cuántos en la elite del tenis son capaces de armarse una buena vida. Nuestros créditos actuales, medallistas de oro olímpico, hay que reconocerlo, viven vidas algo mejor armadas pero difícilmente llegarán a la cima absoluta, tal vez por eso mismo. Si para una persona normal no es sencillo lograr una adecuada percepción de la realidad, al menos en lo funcional que es a lo más que podemos aspirar, cuánto más difícil ha de ser para alguien a quien todo el mundo le está diciendo lo grande que es. Cómo mantener la perspectiva en esas condiciones. Lo de ella es parecido, claro, no ha hecho gran cosa por el país pero también vive su vida bajo el flash de los fotógrafos. Eso te puede hacer perder el rumbo, ver caso Bolocco. Confundí con estrellas las luces de neón, cantaba Sabina por ahí. En fin, ojalá puedan arreglar sus problemas, este incidente, por extraño que parezca, me deja la impresión que son el uno para el otro, que si no se entienden ellos difícilmente alguien más los podría entender, y si no son capaces de convivir como iguales tendrían que armar relaciones con otra gente a la que inevitablemente terminarán por victimizar. O tal vez no, cuando uno cae en la opinología como me ha tocado en esta ocasión se puede cometer errores. Igual tenía que hacerlo, me interesa eso de la distorsión de la realidad.
Friday, September 09, 2005
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- Name: Javier
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Ingeniero civil en transportes, especialista en análisis de demanda y evaluación de proyectos. Chileno, nacido en 1968.
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