Labores domésticas.
Como consecuencia directa de mi precaria situación financiera actual, resabio del largo tiempo sin trabajar previo a venirme a este proyecto, no tengo a nadie que vaya a hacer el aseo a mi departamento y debo enfrentar estas labores personalmente. Este domingo me tocó pasar la aspiradora y hacer el baño. Cura de humildad, nunca está de más. Como ejercicio físico tampoco es malo, debo haber transpirado más con la aspiradora que si hubiera salido en la bicicleta, que es lo que hago usualmente en esos días. Lo del baño no es tan terrible como parece, de hecho se hace en un rato. No es como planchar, por ejemplo, donde al desagrado propio de la tarea se une todo el tiempo que consume y peor en verano por el calor. Pero todas estas cosas tienen su recompensa: aparte de la cura de humildad ya mencionada, mucho más importante es la sensación de responsabilidad, de hacerse cargo de las consecuencias de nuestros actos hasta el nivel más básico. Este es uno de mis temas favoritos: por eso mismo cuando viajo ya no busco hoteles sino hostels, donde me puedo cocinar yo mismo, o compartir con otros turistas o mochileros. (No siempre, claro que uno de los objetivos principales de los viajes es probar los sabores locales.)Ya me es ajeno el placer burgués de ser atendido, prefiero mil veces la libertad que ofrece el austero albergue a un hotel con servicio a la habitación. Y si tengo tiempo y las monedas escasean, no tengo problema en hacer el aseo de mi baño.
Como consecuencia directa de mi precaria situación financiera actual, resabio del largo tiempo sin trabajar previo a venirme a este proyecto, no tengo a nadie que vaya a hacer el aseo a mi departamento y debo enfrentar estas labores personalmente. Este domingo me tocó pasar la aspiradora y hacer el baño. Cura de humildad, nunca está de más. Como ejercicio físico tampoco es malo, debo haber transpirado más con la aspiradora que si hubiera salido en la bicicleta, que es lo que hago usualmente en esos días. Lo del baño no es tan terrible como parece, de hecho se hace en un rato. No es como planchar, por ejemplo, donde al desagrado propio de la tarea se une todo el tiempo que consume y peor en verano por el calor. Pero todas estas cosas tienen su recompensa: aparte de la cura de humildad ya mencionada, mucho más importante es la sensación de responsabilidad, de hacerse cargo de las consecuencias de nuestros actos hasta el nivel más básico. Este es uno de mis temas favoritos: por eso mismo cuando viajo ya no busco hoteles sino hostels, donde me puedo cocinar yo mismo, o compartir con otros turistas o mochileros. (No siempre, claro que uno de los objetivos principales de los viajes es probar los sabores locales.)Ya me es ajeno el placer burgués de ser atendido, prefiero mil veces la libertad que ofrece el austero albergue a un hotel con servicio a la habitación. Y si tengo tiempo y las monedas escasean, no tengo problema en hacer el aseo de mi baño.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home