Monday, October 31, 2005

El viejo Lafourcade en su columna del Mercurio invoca a Zaratustra, nada menos. Alguna vez la columna de Lafourcade fue para mí la parte más importante del diario. No estoy seguro si es por mi evolución o por la suya, lo cierto es que ya no me interesa tanto. La leo por encima, como se leen los diarios. Pero esta vez me trae a la memoria a Nietzsche, no puedo sino tomarlo como una señal. Cita textual Lafourcade: “El mundo está lleno de gente que sobra y que estropea la vida.” Si, claro, cuando el sabio habla de la chusma. Pero ya no soy tan nietzscheano como alguna vez fui, no es que ya no crea en la profundidad de su análisis descarnado pero por estos días estoy ocupado tratando de insertarme en la comunidad, casi diría enquistarme. No puedo darme el lujo de llamar las cosas por su nombre, no puedo decir lo que pienso sin pensar lo que digo, como diría Sabina. Vivo en el mundo real y tengo deudas que pagar y por último es un ejercicio de disciplina, moverme entre ellos sin que se den cuenta que no soy uno de ellos. Mantener las formas para disimular mis profundas diferencias de fondo. No es agachar la cabeza, no es mi estilo y no sería digno de las enseñanzas del maestro, no estoy traicionándome a mi ni a nadie, defino con claridad lo que es bueno y lo que es malo y soy fiel a esas definiciones, se perfectamente quién soy y quién no soy, tengo muy claro para dónde voy y siempre estaré agradecido de todos los regalos que me hizo el viejo Nietzsche pero por estos días tengo que sacrificar la ética por la convivencia. Ya he probado el camino de la confrontación frontal y no es sano, no es posible construir por esa vía y tengo que darle al menos una última oportunidad. “Tu eres la mala conciencia de tus prójimos.” Si, es cierto, don Zaratustra, no puedo evitarlo. Pero si me pongo a pensar en esas cosas la convivencia queda amenazada, y no seré yo. No esta vez.

Saturday, October 29, 2005

Mi madre opina que soy muy teórico, así me lo ha dicho. Y claro, entiendo su punto. Pero no puedo darle el valor negativo que ella le da, puesto que cuando ella dice que soy teórico lo que yo veo es que trato de ser coherente, practicar lo que creo, que intento que no haya una disociación entre mi discurso y mi actuar, que hago lo posible por no tener dobles estándares. Todo el mundo hace los arreglos necesarios para tener una filosofía que justifique su estilo de vida, yo trato de hacer lo inverso: vivir como pienso, no pensar como vivo. Por supuesto tampoco soy tan tremendo, después de todo uno elige los sistemas que más se adecúan a la forma cómo uno ve las cosas, pero lo cierto es que he encontrado respaldo para mis acciones. La mayoría de la gente corre de aquí para allá tratando de que no se vean sus motivaciones ocultas, sus vidas se hacen cada vez más complicadas porque cada vez resulta más difícil mantener las apariencias, una mentirita lleva a la otra y así sucesivamente hasta ir armando reticulados de increíble complejidad y escasa estabilidad que requieren cada vez más cuidados. Cuando sería tanto más sencillo hacer lo correcto desde el principio, no habría ninguna necesidad de cubrir las apariencias. Por supuesto, mi definición de lo que es correcto no calza muy bien con los acuerdos en boga pero esos son detalles. ¿Teórico? Internamente consistente, diría yo. Claro que eso me trae problemas con el mundo exterior, pero ya le iré encontrando la vuelta a eso. Lo primero es tener una base sólida, y la única manera de conseguirlo es la consistencia.

Friday, October 28, 2005

Contra el decoro.

Suelo tener conflictos con la forma en que la mayoría de la gente en mi entorno ve las cosas. No con todos, hay quien entiende mi postura y mi derecho a tener una mirada propia. Tampoco soy tan confrontacional como solía ser, algo he aprendido de la experiencia. Ya no voy al choque, me conformo con pegar algunos codazos para defender mi espacio. Mi acto solía ser mucho más violento, aunque nadie aprecia lo razonable que estoy siendo últimamente. Pero no tengo intenciones de dar mi brazo a torcer, un ex empleador solía decir que lo único que prueba la mayoría circunstancial es que la verdad no es democrática. Pero creo que a él le molestaría que yo usara esa frase, sobre todo en un contexto como éste (aunque no estoy seguro: la gente cambia, sobre todo la gente inteligente, y yo tengo extraños poderes pedagógicos). Y hay tantos motivos reales que se esconden tras los declarados, en fin. Están los que reconocen sus intereses personales, pero también están los que pretenden defender los sacrosantos valores occidentales, a los cuales sin arrugarse en lo más mínimo dan carácter universal, y hasta pretenden ayudarme a mi o a otras personas. Como decía el maestro Lennon: Well they give me all kinds of advice/designed to enlighten me. Me dan todo tipo de consejos diseñados para iluminarme. ¡Pero si hay alguien en esta masa informe que ha llegado a la iluminación soy yo! ¡Si ésa es precisamente la raíz del problema! ¿Quién más se ha desembarazado de la visión burguesa, quién se ha liberado de las categorías que no tienen sentido? Para la burguesía todo es apariencia: es lo único que importa, cuidar el decoro. Pero cualquier persona que alguna vez haya sido tocada aunque sea tangencialmente por un rayo de luz sabe que lo que importa no es la apariencia, sino la esencia. Algunos de ellos dicen que quieren ayudarme, otros que quieren ayudar a otra persona. Y lo único que quieren y necesitan con desesperación es mantener su propia, mezquina y limitada visión de cómo es y debiera ser el mundo. A los únicos que ayudan es a sí mismos, y a su triste necesidad de tener cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa. Ni mi mundo ni el mundo de nadie están en peligro más allá de los límites que la responsabilidad de cada uno impone, sólo el de ellos que saben que los fundamentos de su universo son tan débiles que basta un solo contraejemplo para mandarlo todo a la basura. No pueden permitir, nunca permitirán que nada amenace el delicado equilibrio de sus construcciones. Sería el fin del mundo, el fin de su mundo. Quedarían perdidos en la inmensidad del cosmos, que se abriría ante ellos para sumirlos en la confusión y dejarlos como esos tábanos a los que mis primos les sacaban las alas y perdían para siempre la orientación. El problema de la gente que aprende las reglas de memoria y nunca se cuestiona la validez de los acuerdos. Trabajan el tema con las más variadas metodologías pero ése es su único fin, mantener lo que se derrumba. Nadie va a cambiar su mundo. (¿Lennon de nuevo?) Lamentablemente su mundo y sus reglas ya no significan mucho para mi, aunque tengo cuidado de mostrar un respeto por las formas para que no se note mucho mi posición de fondo, concesiones que hago por la convivencia. Ya no sigo el consejo del filósofo iracundo, de empujar lo que cae para que caiga más rápido. Todo caerá por su propio peso cuando tenga que caer, lamentablemente ya no siento que sea asunto mío. Pero que no vengan a decir que hacen las cosas que hacen por ayudarme a mí o a alguna otra persona o grupo de personas, aquí no hay ninguna generosidad. Lo siento, pero no lo puedo callar. No soy yo el que tiene una visión parcializada.

Thursday, October 27, 2005

De todos los escritores que se suelen agrupar malamente en el realismo sucio gringo, Bukowski no es de los más talentosos. Claramente está sobrevalorado, pero igual tiene sus cosas. Aquí va un poema suyo traducido al castellano que encontré en la red.

A SOLAS CON TODO EL MUNDO

La carne cubre el hueso
Y dentro le ponen
Un cerebro y
A veces un alma,
Y las mujeres arrojan
Jarrones contra las paredes
Y los hombres beben
Demasiado
Y nadie encuentra al
Otro
Pero siguen
Buscando
De cama
En cama.
La carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.

No hay ninguna
Posibilidad:
Estamos todos atrapados
Por un destino
Singular.
Nadie encuentra jamás
Al otro.

Los tugurios se llenan
Los vertederos se llenan
Los manicomios se llenan
Los hospitales se llenan
Las tumbas se llenan

Nada más
Se llena.

Este y otros más, en:
http://www.geocities.com/SunsetStrip/5855/homebukc.html

Wednesday, October 26, 2005

Me escribe mi amigo Peter, de Holanda. A Peter lo conocí el año pasado en Zihuatanejo, idílico balneario en la costa Pacífico de México. En realidad es una caleta de pescadores con playas para los visitantes de presupuesto moderado como nosotros. El balneario es Ixtapa que está a un par de kilómetros, pero es apestosamente artificial, tipo Cancún. La onda está en Zihua (aunque el carrete más serio está en Ixtapa pero se puede ir en taxi por la noche). En fin, que una mañana llegué cansado al Hostel Angela, donde conocí a Angela herself y su marido canadiense cuyo nombre debiera recordar porque nos hicimos bien amigos pero en este momento no se me viene a la mente. Llegué cansado por un largo viaje en bus desde Zamora, Michoacán, así que luego de revisar la habitación y pagar me puse a dormir. Desperté a mediodía, salí a comer y tirarme un rato en la playa. Tres años antes había pasado por Zihua pero aparte de parecerme bonito y pintoresco no me tocó ninguna fibra en particular. Al atardecer volví, compré unas cosas para cocinar y ya estaba por retirarme a mis aposentos cuando llegaron. Cinco tipos hablando inglés y algo como alemán con varias bolsas de supermercado. Nos saludamos con cortesía mientras sacaban sus compras de la bolsa. Lo primero que salió fue una botella de Bacardi y otra de Coca Cola. ¿Quieres?, me dijo este tipo con una sonrisa. Yo recién me había tomado un par de copas en Zamora en el cumpleaños de una amiga luego de casi un mes sin alcohol, pero estaba en la playa y los tipos se veían buena gente. El de la sonrisa era Peter, que andaba con su ex cuñado Louie, y ahí se habían encontrado con Bram y Jethro, también holandeses, y el bueno de Henrik, de Suecia. Terminamos la botella mientras cenaban y conversábamos y de ahí salimos. No me sorprendió que conocían a toda la gente que valía la pena conocer, notablemente las waitresses más agraciadas (Stella, Aasnee, etc.), total que los tranquilos tres días que pensaba pasar en Zihua se transformaron en intensas dos semanas y media. De ahí Louie decidió partir de regreso a ver a su novia que le estaba exigiendo compromisos y lo tenía conflictuado y Peter partió conmigo a Puerto Escondido, donde conocimos más gente, tomamos más ron y estuvimos dos o tres semanas más, mi percepción del tiempo se vuelve confusa. Hasta Oaxaca City llegamos junto con Mike que se nos unió en Puerto, de ahí Peter tuvo que volverse a Holanda mientras yo seguía a Guatemala. Gran compañero de viaje, el viejo Peter. Es un par de años mayor que yo, lleva un divorcio a cuestas (de la hermana de Louie) y dejó su trabajo de programador para un proyecto personal con Louie, un bar lógicamente. Y yo desde acá hago fuerzas para que les vaya bien. Porque me gustaría poder creer que somos dueños de nuestro destino, que si Peter y Louie quieren mandar todo a la cresta y poner un bar, les puede resultar. Quisiera creer que querer es poder, sería bonito creer que a la gente buena no tiene por qué pasarle cosas malas. Aunque sea en Holanda, reconociendo que las situaciones no son extrapolables a nuestra opaca realidad. Igual me ayudaría a recuperar la fe en el mundo. Suerte, amigo.

Tuesday, October 25, 2005

Vamos con algo de filosofía de la calle. El sentido de la vida. Para los creyentes puede ser una pregunta sencilla, tal vez hasta absurda. Pero yo no fui bendecido con el don de la fe. Todo lo contrario, a mi me tocó en suerte la lucidez, que –sin ánimo de ofender- no es muy compatible con aquel don. En fin, que como buen ateo dediqué algo de tiempo en mi adolescencia al problema del sentido de la vida. Y, modestamente, con la ayuda de mis amigos lo resolví. No es que lo haya encontrado en una de mis búsquedas, todo lo contrario: luego de dedicarle tiempo y esfuerzo al asunto, llegué a la conclusión de que la búsqueda del sentido de la vida, por extraño que parezca, no tiene sentido. Pero no es para ponerse a llorar o abandonarse al nihilismo. Todo lo contrario, es una excelente noticia. Que trae consigo una gran responsabilidad, es cierto, pero así debe ser. La vida en sí no tiene sentido. No lo tiene. Es un don, un maravilloso accidente, un regalo que nos ha caído en las manos para hacer lo que queramos con él. Es un juego, la vida, que consiste en hacer lo mejor que se pueda con este regalo, aprovecharlo al máximo, maximizar su valor. No tiene sentido buscarle sentido a la vida, lo que hay que hacer es dárselo. De eso se trata el juego.
Consistente con esta visión, hago lo posible por dotar de significado a mis acciones, tratando de subirle un poco el nivel a las cosas en general. Curiosamente -o tal vez no tanto- en mis ires y venires suelo encontrar gente que está haciendo exactamente lo contrario. Por supuesto son más, y están mejor posicionados: su doctrina siempre fue más sencilla y fácil de seguir. Hacen curiosos manejos con la realidad para lograr sus objetivos, hay gente que vive de eso. Yo no soy tan confrontacional como alguna vez fui, pero inevitablemente mis actitudes chocan con sus construcciones, sin querer y casi sin darme cuenta derrumbo esquemas cuidadosamente diseñados, y ellos en respuesta organizan complejas coreografías, delicados mecanismos de relojería destinados a preservar el statu quo y hacerme entrar en razón (me dan todo tipo de consejos diseñados para iluminarme, diría el finado Lennon) y mostrarme que el mundo es en blanco y negro (lies that life is black and white, según Dylan). Pero yo sigo con mis colores, sigo aquí. Igual que ayer, igual que siempre. Y seguiré igual, por donde quiera que me lleven mis pasos. Yo y el fantasma de Tom Joad, cantaría otro por ahí.

Monday, October 24, 2005

El presidente del Colegio Médico aprovechó los incidentes de los médicos ecuatorianos para advertir que no sólo hay un problema con los médicos que vienen de afuera, sino que también “está en riesgo la calidad de la atención en salud en chile” debido a “la sobreoferta de carreras” de medicina. No es difícil ver una vez más el oportunismo del gremio para reclamar y pretender de esa forma mantener sus anacrónicos privilegios económicos y sociales, tratando que el mercado se aplique en todas partes menos en el área de la salud. Uno de mis jefes me comentaba una vez en un almuerzo que los ingenieros tenemos mucho que aprender de los médicos en ese aspecto. Yo le retrucaba que hay cosas que es mejor no copiar. Porque claro, ellos han logrado establecer un status en forma artificial, pero ¿a qué precio? Si cada vez que aparece en los medios uno de sus dirigentes a uno le da vergüenza ajena porque de antemano se sabe lo que va a declarar. Con variaciones menores, lo mismo que declaró este señor en esta oportunidad. Y para mí, en la esencia de la ingeniería está la libertad. De hecho, yo me mantengo en el campo a pesar de mis inclinaciones hacia las letras y mis problemas con la vida oficinesca en gran parte porque me visualizo como un asesor de la sociedad, que entrega trabajo y recibe una remuneración sin ser parte integrante del tinglado. Un ente externo que brinda servicios y cuando termina la jornada se retira a sus aposentos –a mi monte de los olivos, dijera el filósofo. ¿Que podríamos ganar más plata si el gremio fuera más fuerte y pudiera controlar la cantidad de profesionales? Si, pero ese fin es absolutamente reñido con la ética, completamente impresentable. ¿Que podríamos empezar a decirnos doctor entre nosotros, o algo así, aún cuando no lo fuéramos? Eso también da un poco de vergüenza ajena, aunque cuando tengo la mala suerte de caer en sus garras juego el juego, no se les vaya a olvidar una tijera en mi estómago. Pero de a poco las cosas están cambiando, por algo se asustan. Enhorabuena, la gente de este país necesita atención de salud oportuna y a precios razonables. ¿Estará rigiendo esa ley que me iba a obligar a tener Isapre? Voy a tener que averiguar, no vaya a ser cosa.

Saturday, October 22, 2005

Debate presidencial en la tele. No pensé que fuera a cambiar nada, sin embargo tuvo efectos en mi intención de voto. De hecho es un poco más profundo que eso, lo que pasó fue que me di cuenta de algunas cosas acerca de mi mismo, el debate fue absolutamente epifánico. Pude observarme desde afuera en una especie de desdoblamiento místico, y notar que algunas cosas han cambiado. Cambia, todo cambia, como cantan en las micros (y seguirán cantando según dice en la tele el Willy). Por algún tiempo me definí como un liberal de centro derecha. Porque no creo en las comunidades, y me parecía que ser un liberal de izquierda era un poco contradictorio, que los socialismos no tienen mucho que ver con las libertades individuales, que son mi máxima aspiración. En ese sentido, me interesa que Piñera le gane a Lavín. Pero con el tiempo me he ido dando cuenta que en esa expresión “liberal de centro derecha” se ha ido acentuando cada vez más la parte liberal y pierde fuerza lo de centro derecha. En realidad ya no estoy seguro si soy de izquierda de derecha, lo único que tengo claro es que soy liberal. Y al ver el debate pude constatar con sorpresa que no sintonizo en casi nada con el discurso de Piñera. Ya no creo en esas cosas, así de simple. Y cuando lo veo invocar a su dios con precisión helvética cada dos minutos, y leo las entrevistas del mercurio donde se las arregla para insertar una cita bíblica cada tres párrafos encuentro todo tan transparente que me asombro. No es mi anticlericalismo, es que todo se ve tan calculado que uno no puede dejar de preguntarse qué cree esta gente. Lavín, está bien que se golpee el pecho, al menos es consistente y nunca lo tomé en serio como para darle mi voto. Pero Piñera se me cayó. Es cierto, todavía preferiría que su sector le ganara a la derecha más extrema. Pero en realidad ya no es asunto mío. Ahora mi única duda es si tiene sentido votar por Hirsch o si es mejor preocuparse de que la Michelle gane en primera vuelta. Igual es raro darse cuenta que uno está más a la izquierda de lo que pensaba, ciertamente más que antes. Pero después de todo yo soy el que el año pasado pensaba seriamente en irse a vivir a México. Cosa que no está del todo descartada, aunque cada vez me gusta más Argentina. En fin, ya veremos. Por ahora, trabajar para pagar las deudas, votar por alguien y esperar con paciencia cómo se resuelven las cosas. Al menos el panorama político no es tan horroroso, en algún momento de este año pareció que la elección iba a ser entre la Alvear y Lavín. Y ése era un país en el que no me interesaba vivir, claramente.

Friday, October 21, 2005

Uno de los propósitos declarados de este espacio es promover la tolerancia, la diversidad, la autonomía y la libertad en todas sus formas. Aquí va un texto clave que no estoy seguro de haber visto en español previamente pero ahora lo encontré en la red, aunque la versión no me terminó de convencer. Esta traducción es de un servidor, el original es de Robert Frost, es en inglés y tiene un par de rimas más pero tampoco tantas: lo esencial no es la métrica ni la asonancia, eso siempre fue forma y nada más que eso.

El camino no tomado – Robert Frost

Dos caminos se separaban en un bosque amarillo
Y lamentando no poder tomarlos ambos
Siendo un viajero, largo tiempo estuve
Y miré uno tan lejos como pude
Hasta donde se perdía entre los arbustos;

Luego tomé el otro, tan bueno como el primero,
Y tal vez con mayor atractivo
Porque estaba lleno de pasto y pedía ser usado
Aunque si fuera por eso los caminantes
Los habían hollado más o menos lo mismo.

Y ambos esa mañana estaban iguales
En hojas que ningún paso había aplastado.
Oh, dejé el primero para otro día!
Mas sabiendo cómo un camino lleva a otro,
Dudé si alguna vez regresaría.

Esto quizá lo contaré con nostalgia
Alguna vez años más tarde:
Dos caminos divergían en un bosque, y yo-
Yo tomé el menos transitado,
Y eso ha hecho toda la diferencia.

Thursday, October 20, 2005

Borges y Servet.

Últimamente me he acordado mucho de Borges, por una serie de razones que no viene al caso comentar. Pero dentro de mi incipiente conocimiento de la obra del cegatón, estimo que su gran aporte es el último párrafo del último artículo de su Historia de la Eternidad. Por si alguien no lo sabe, Miguel Servet fue un notable científico o lo más parecido a un científico que podía existir en los años del Oscurantismo que combatió, y como es lógico terminó asesinado por aquella Inquisición. Creo que descubrió el flujo sanguíneo, o algo así. Pero eso no es nada comparado con las últimas palabras que Borges le atribuye, la definición de lo impecable. ¿Será verdad? ¿Puede alguien ser tan claro, tan lúcido, tan valiente en un momento tan duro? Cuesta un poco creerlo, pero devuelve la fe en individuos puntuales de la especie humana, uno cada quinientos años en todo el planeta o algo así. Pero ese sólo ser humano justificaría toda la barbarie de la época. Escribe Borges: ‘Una tradición oral que recogí en Ginebra durante los últimos años de la Primera Guerra Mundial, refiere que Miguel Servet dijo a los jueces que lo habían condenado a la hoguera: “Arderé, pero ello no es otra cosa que un hecho. Ya seguiremos discutiendo en la eternidad”.’

Wednesday, October 19, 2005

El nadador. Es el título de un cuento increíble de Cheever, pero también de una interminable –si bien no tan extensa- novela de Contreras. En fin, sin propósitos literarios regresé ayer a la piscina, a trabajar la disciplina. Pocas cosas como el agua, clara, pocos ejercicios tan exigentes. Aunque mi desempeño en esta primera sesión no fue para ponerla en un marco, tampoco fue para avergonzarse tratándose de un retorno. ¿Cómo pez en el agua? Nunca tanto. El Nico Glasinovic decía que nadar te hace una mejor persona. Claro que lo decía más que nada por dárselas, pero en algunas cosas no hay duda que tenía razón. La respiración, sin ir más lejos, cuya importancia nunca será suficientemente recalcada. Y la precisión del gesto, y la repetición de la práctica, y seguir a pesar del cansancio y descubrir que siempre se puede dar un poquito más y todo eso. Pero no por eso le vamos a dar otras connotaciones a la natación, ni menos hacer exigencias improcedentes. No. Nadar, nada más, sin otras pretensiones. Sumergirse en el fluido, deslizarse simplemente y salir a inspirar oportunamente. No antes ni después, sino cuando corresponde. Eso, nada más.

Tuesday, October 18, 2005

Otra película en el cine de Conce. La crítica gringa la trataba bien, El Mercurio también. Y eso no es común para una de boxeadores aunque claro, es más bien sobre la voluntad y las segundas oportunidades y toda esa basura. Russell Crowe, hijo de puta arrogante, y la Renée Zellweger con sus cachetes y su emotividad y esa forma de hablar como personaje de Disney. Igual entretenida. Escena que me toca: Crowe va a pelear con el campeón mundial, nadie da un peso por él. Al nivel que el promotor lo obliga a ver una pelea del campeón matando a un tipo arriba del ring, para que su abogado certifique que él hizo todo lo posible y no es responsable. Cuando termina la cinta, Crowe le pide que la ponga de nuevo, y le dice lo evidente: “¿Esto es la novedad? ¿Me van a informar que el box es peligroso?”. El rebaño nunca entendió lo que es la responsabilidad, ni menos que hay una sola forma de vivir. Otra para el bronce: la Renée Z le pregunta por qué seguir peleando, el tipo le contesta: “Al menos allá arriba sé de dónde vienen (los golpes)”. Maestro, igual nunca tan víctima. Agradable el cine del mall, sobre todo para mi que no conozco a nadie en esta ciudad, lo que me permite moverme en forma imperceptible entre las casas en demolición, los perros con una pata coja y las bolsas de basura. Buen transporte público hasta entrada la noche, poca gente en la semana, nadie te huevea. Lástima el olor a pescado.

Monday, October 17, 2005

Teoría de juegos.

Una herramienta poderosa de la economía predictiva es la teoría de juegos, que es una forma de modelar el comportamiento de la gente en situaciones particulares. Y es que en la vida real la gente juega juegos muy extraños, a veces en forma consciente y la mayoría de las veces automáticamente, como hacen casi todas las cosas las hordas de autómatas que se mueven a mi alrededor. Los de verdad peligrosos son los que juegan en forma consciente, también son los más interesantes. Yo vivo la mayor parte del tiempo por el lado de afuera, limitando mis relaciones con la sociedad a un contrato según el cual yo presto servicios de calidad –mi trabajo, modestamente- y a cambio la sociedad me otorga una remuneración y me permite vivir de acuerdo a mi sistema, lo que de afuera parece un conjunto inconexo de excentricidades. Pero de vez en cuando surge alguna motivación lo suficientemente fuerte como para involucrarme seriamente en los juegos que la gente juega. Por supuesto, yo juego juegos completamente distintos, tanto en el objetivo como en la reglamentación. Como cuando iba a jugar paddle con mi cuñado y me concentraba en pegar el golpe perfecto, armónico y con transferencia máxima de energía a la bola, sin preocuparme de enviarla al rincón inalcanzable que es el objetivo del juego. Esto puede resultar irritante para los demás –espero que no lo haya sido para mi cuñado- pues lleva implícito un desprecio por los acuerdos comunitarios, pero es consistente con mi visión de que yo no he firmado ninguno de esos acuerdos y mi creencia de que la mayoría de ellos hay que revisarlos bien y probablemente reescribirlos, en lugar de aceptarlos como una imposición externa como hace todo el mundo. Justamente en estos días ha surgido una fuerte motivación –deliciosamente fuerte, la verdad- que me tiene jugando –contra todo y contra todos, como de costumbre- y es claro que en la práctica no tengo ninguna posibilidad –diríamos en términos estadísticos que mi probabilidad de éxito no es significativamente distinta de cero- pero yo juego igual, por el juego, por mis convicciones y porque el premio vale la pena. Y esa nula probabilidad de acertar me obliga a aplicar el zen: debo actuar “sin meta ni espíritu de provecho”, no puedo hacerme ilusiones que no tienen futuro sino simplemente jugar: hacer lo que debo hacer, como se debe hacer. El humor negro de los demás siempre está presente: por algún oscuro designio todos actúan como si de veras tuviéramos posibilidades, y algunos hasta hacen como si estuvieran de nuestro lado, pero eso también es parte de los juegos que la gente juega, nada más. Estuvieron cerca: la próxima vez será. Seguro. Obviamente esas coreografías no son para mi, son para ella que todavía cree en la gente y para la misma gente, que de alguna manera tiene que dormir por las noches, mirarnos a los ojos y mirarse al espejo todas las mañanas. Sería bueno que todos mis estudios sobre los juegos y la gente me ayudaran a lograr mi objetivo, pero es improbable: sólo me sirven para sacar mis sesudas conclusiones y entender cada vez más (cada vez menos, en términos de empatía) la simple mecánica de mis semejantes. Para ganar lo único que vale es jugar, adquirir práctica en el juego. Y habiendo una buena razón para ello, no queda otra que jugar. Ave Cesar Imperator y todo lo demás.

Saturday, October 15, 2005

Arribismo.

Digamos que un pueblo decide olvidar toda su historia y aislarse de su entorno para poner todo su empeño en ser serios, cumplidores y confiables, digamos calculables, que es el objetivo de toda educación. No hay duda que es un objetivo loable, de otra manera no es posible construir una sociedad. El problema es cuando uno analiza el entorno y llega a la conclusión de que la única forma de cambiar es negar la pertenencia al vecindario donde se ha vivido toda la vida porque los vecinos no son de la clase que nos conviene y buscar amigos en barrios más confiables, que por coincidencia (por correlación, en realidad) son también más acomodados. Esto significa negar la propia identidad, generando una peligrosa disociación entre lo que se es y lo que se quiere ser, lo que en términos operativos puede ser útil para conseguir determinados objetivos materiales pero a un precio que puede llegar a ser muy alto en términos de salud mental. Además que los vecinos se sienten mirados en menos, lo que difícilmente va a tener un efecto positivo en las relaciones en el barrio. Para colmo de males cuando se trata de un país no existe la posibilidad de cambiarse de vecindario, ya es tarde para vender el país y comprarse un departamentito en París, como sugería alguien en el siglo pasado.
No se puede discutir la necesidad de terminar con la miseria y mejorar la calidad de vida de la población, ésos objetivos son irrenunciables. Tampoco se puede negar el derecho de todo individuo o grupo de individuos a reinventarse las veces que se quiera si es por objetivos deseables. Pero de ahí a negar los propios orígenes y despreciar a quienes no necesariamente han de compartir la óptica de portarse bien y tratar bien a los ricos, hay un trecho importante. Por lo menos fue Paraguay y no nosotros los que hicieron ese pacto con los gringos para permitirles instalar una base para los marines, eso habría sido poco elegante. En el sitio de La Nación, diario argentino, participé en una encuesta online donde la pregunta era quién quería uno que clasificara al mundial: Uruguay, Colombia y Chile. No es una sorpresa que la gran mayoría eligiera Uruguay, que es cruzar el río. Pero igual es fuerte que el segundo lugar fuera Colombia -a pesar de un 5-0 de visita que los argentinos no olvidan- y Chile el último. En mis viajes por Latinoamérica he podido constatar que después de los argentinos somos los menos populares. Por esto de creernos -igual que los argentinos- como que somos más europeos que el resto, que estamos en este continente por error, que de Arica y Jujuy para arriba son todos flojos, y para colmo morenos. Provincianismo puro, lógico en quien vive encajonado entre cordillera y mar, en el último lugar del mundo. ¿Para dónde vamos? ¿Vamos, de verdad, a alguna parte?

Friday, October 14, 2005

Esquiar. Deslizarse con indolencia pendiente abajo mientras la luz del sol y sus reflejos te queman, el viento te despereza y el cansancio y el paisaje te dejan sin aliento. Hermoso día en las Termas de Chillán, casi mucho sol eso sí. Por un par de días voy a andar parecido a Cruz Johnson, Solabarrieta y Eduardo Riveros, a pesar del bloqueador. Lo de la indolencia no es verdad, para eso se requiere una técnica más acabada o moverse sólo en las canchas de principiantes, que no es la gracia. De hecho tengo que hacer más esfuerzo físico del que quisiera, lo que tiene como consecuencia directa que mi jornada termine mucho antes de la hora de cierre. Pero en la mañana me hago el valiente, tomo el andarivel largo y me tiro por el lado difícil. Me caigo un par de veces pero es parte del juego, aquí en el cielo como en la tierra. La pendiente es fuerte y la nieve está medio hielo pero no hay que pensar en esas cosas, sólo poner la punta de los esquís hacia adelante y tirarse. Tratar de deslizarse más y derrapar menos, en la medida de lo posible, para no cansarse tanto. Bajo la primera parte, pero un poco más abajo la cosa está peor: nieve en muy mal estado, y para peor una familia donde los padres le enseñan a sus hijas chicas cometió el error de venir aquí. Las niñas están aterradas, lloran y reclaman. Trato de calmar a la que tengo más cerca. Me voy a morir, grita entre sollozos. Pienso decirle que todavía nadie se ha muerto en una cancha de fútbol, pero no tendría mucho sentido y me acuerdo del negrito ése que puso los ojos blancos cerca del círculo central, invalidando para siempre esa sentencia. Después me acuerdo que hace un par de años leí que un tipo se murió esquiando aquí, y ni siquiera acá arriba sino que en el Benno, que tan complicado no es. Mejor me callo y me voy, antes que el ambiente me afecte a mí. El padre ya pierde la paciencia y le empieza a gritar a la madre que contesta con ironía, tengo que dejar de leer a Cheever. Logro alejarme de la escena sin elegancia pero al menos sin caídas, la estética puede esperar. El resto del día transcurre plácido, al haberme exigido allá arriba recordé mejor la posición correcta y eso ayudó. Igual entrego el equipo antes de las cuatro, exhausto. Como debe ser.

Thursday, October 13, 2005

Sabina estuvo anoche en el programa de la Bolocco, por improbable que parezca la mezcla. Mostró toda su educación y toda su depresión para soportar con estoicismo y buen humor a la diva y hasta servir de gancho para promover a Coelho, el verdadero protagonista –en ausencia- del programa. Se reía nada más, sin gritar qué he hecho yo para merecer esto. Cantó una canción y media y el resto fue pura cura de humildad, Sabina como maestro zen. Con una sonrisa le faltó el respeto al padre Hurtado y a todo el catolicismo, lo que provocó la reacción de la diva. Aunque por las caras que ponía quedaba claro que su único maestro es Coelho pero igual en un programa respetable como el de ella nadie puede ir contra los pilares de la sociedad. En fin, reconozco que tampoco puedo dar juicios definitivos porque cuando no hablaba el Flaco apagaba el volumen y escuchaba Dímelo en la Calle. Única forma de escapar a la tortura que parece ser ese programa (que tampoco debe ser peor de lo que normalmente dan en nuestra tv), que aguanté sólo para escuchar “Noche de Bodas” y reírme un rato de la diva, al final no estoy seguro si valió la pena. Antes habían eliminado a Chile, pero ya nos habíamos eliminados solos hace mucho tiempo. Yo acá mientras tanto sigo cometiendo a veces el error de subestimar a una personita a pesar de que siempre me está mostrando que es más inteligente y capaz que yo.

Wednesday, October 12, 2005

Fui a ver la película de Fuguet. Ha estado bueno el cine chileno que he visto este año, parece que Machuca sirvió para exorcizar algunos demonios y que los cineastas vayan avanzando. Que los setenta siempre van a ser un tema y está bien que así sea pero no puede ser el único al nivel de la obsesión, no es sano. Play era buena y ésta también, las comparaciones nunca tuvieron sentido. Ambas bien hechas, eso sí, pero Fuguet no puede evitar ir más por los diálogos fuertes –deformación profesional- aunque también tiene un fuerte componente visual, la película en blanco y negro por ejemplo. (¿Homenaje a Wenders o es pura falta de cultura mía, que no conozco mucho más que Wenders?) Cruz-Coke me cayó bien y Braun me cayó mal pero no tanto así que supongo que la peli cumple su objetivo, el tipo de los balazos en el estómago me recordó algunos amigos del Chano o del Flaco Raimundo. (El protagonista es Fernández!!!) Entendí por qué Fuguet prefiere Free Fallin’ a otras canciones más alegres de Tom Petty y My Hometown a otras del Jefe. Mucho uso del silencio, pero está bien. Entre las líneas que llaman la atención: Braun y el otro amigo exitoso de Cruz-Coke recordando sin cariño a su amiga que va cuesta abajo en la rodada: “¿Por qué te va a dar pena una mina que se pasa por la raja la realidad?” Más allá de la santa indignación ante la falta de simpatía (mejor no escarbar mucho por ahí), la forma cómo la gente dictamina que su relato es la realidad única a la que los demás deben someterse sí o sí. ¿Es eso lo que los hace exitosos, la creencia de estar en lo cierto, de tener la razón? ¿Es necesario hacerse creyente de cualquier tontera para escapar al nihilismo? Como cuando mi padre me dice que envidia a los creyentes porque “les va bien” y deja la cosa en el aire como sugiriendo lo inaceptable. Podríamos instalar la famosa frase de Cioran aquí pero la usé recién hace un par de días. Y es más fácil refutar esa visión recordando que el éxito siempre fue ser más y no tener más, con el perdón de los neoliberales. Lástima que la hayan estrenado justo esta semana que juega Chile el miércoles, igual es la película que he visto con más gente en esta ciudad. Claro que yo evito las multitudes. Esta noche será de tv, primero el futbol y después vamos a conocer el programa de la Bolocco, que Sabina está invitado, a pesar de que Cecilia se mandó un numerito más o menos en el programa de Maradona.

Tuesday, October 11, 2005

Serie de sueños.

De nuevo con Dylan. Y con Fresán, que me hizo fijarme en esta canción. La menciona en Mantra, aparentemente está escuchando el Greatest Hits Volumen 3. Porque antes habla de Silvio, que no tiene nada que ver con Rodríguez Domínguez sino que es otra canción de Dylan. Y una de las cosas más raras de esta canción es que no apareció en un álbum, como corresponde, sino que vino a ver la luz años más tarde en compilaciones. Iba a ser parte del disco Oh Mercy, pero según relata Daniel Lanois –productor- el poeta no quiso incluirla, por razones que sólo él conoce. Se nota la mano de Lanois, la cosa hipnótica, que calza perfecto con el tema. Que trata de eso, de una serie de sueños, al menos eso declara Dylan. Aunque su no inclusión en el disco puede indicar que pudiera tener raíces personales, mensajes en clave, en fin, con los poetas nunca se sabe. Una serie de sueños. “In one, numbers were burning/In another, I witnessed a crime”. Ése soy yo, siempre viendo crímenes de lesa humanidad. Últimamente también he tenido sueños extraños. En uno, soy un peón en un juego de ajedrez. En otro, soy un caballero en una justa medieval –que no tiene nada de extraño- pero defiendo los colores de la burguesía, y en lugar de lanza empuño una mentira –el arma favorita de esa innoble casa. Pero en otros vivo muchos principios y finales felices. Y al despertar siempre soy yo mismo, trabajar eventual e inconscientemente para mis enemigos no me convierte en uno de ellos y mi orgullo puede soportar ser predecible, que todos sepan que avanzo siempre hacia adelante y como en diagonal. “Wasn’t making any great connection/ Wasn’t falling for any intricate scheme/ Nothing that would pass inspection/ Just thinking of a series of dreams.” Yo tampoco me preocupo de conexiones ni de conspiraciones, sólo me acuerdo de una serie de sueños. Pero en la realidad nada ha cambiado, no puedo permitir que mis malos sentimientos le ganen a los buenos, y hay alguien que podría justificar y dar sentido a cualquier cosa. Grande Dylan, aunque a veces echo de menos a los Who, parte importante de la banda sonora de mi adolescencia, con las sentidas composiciones de Townshend, que no será Dylan pero tiene sus cosas. I’d call that a bargain, the best I ever had, cantaba Roger Daltrey a voz en cuello.

Saturday, October 08, 2005

Y yo que creía que no tenía nada que ver con Fuguet. Viernes 07 de octubre de 2005, el Wiken de El Mercurio trae su selección en la sección “mi disco ideal”. Y trae una canción del Jefe Springsteen, una de Tom Petty y una de Dylan. Como debe ser. Otra de Elvis Costello, un clásico del country en la versión de Jeff Buckley, y otras que me tocan menos o derechamente no conozco. Claro que la de Petty es “Free Falling”, una de las que menos me gustan, pero la del Jefe es “My hometown”, uno entre tantos grandes temas, y la de Dylan es “Things have changed”, que creo que más de una vez he comentado que es mi himno actual. Es divertido cómo las canciones de Dylan marcan épocas de mi vida, más que las del Jefe. Probablemente porque soy menos heroico que cualquiera de los personajes de Bruce, me parezco más a los tipos de Dylan, que son gente común que ni siquiera tiene resistencia extraordinaria y de pronto se ven envueltos en la confusión y hacen lo mejor que pueden, donde la máxima aspiración es mantenerse a flote y aguantar el chaparrón. Evidentemente echo de menos la época justo anterior a ésta, cuando el tema que sonaba de fondo era “My Back Pages”, que era mucho más optimista y bello. (Rip down all hate I screamed/ lies that life is black and white/ spoke from my skull, I dreamed/ romantic facts of musketeers/ foundationed deep, somehow./ Ah, but I was so much older then/ I’m younger than that now.) Pero confío regresar alguna vez a ese punto, mientras tanto canto “Things have changed” vomitando cinismo sin hacerme problema, debe ser terapéutico. (Literalmente: I used to care, but things have changed.) Increíble que luego de tantos años de carrera el maestro siga inventando cosas de ese nivel. Dicen que suena para el Nobel, no estaría mal. En fin, que ahora estoy casi obligado a ir a ver la película de Fuguet y capaz que después de tantos años termine leyendo “Mala Onda”, obra cuya temática siempre me parece ha parecido para mirarla de lejos. Pero debo superar mis prejuicios, si al final siendo honesto lo que tengo contra el tipo nace básicamente de la envidia. En fin, que está claro que con Fuguet al menos podría hablar de música, aparte de la literatura. Inesperado.

Friday, October 07, 2005

Ayer tuve una epifanía de esas que te dejan con la boca abierta por un buen rato, y no es para menos: descubrí qué es lo fundamental que me separa de mis semejantes. No es la ética del rigor y el ideal heroico, no es el budismo zen ni es mi capacidad analítica, aunque probablemente tenga que ver con algunas de esas cosas, inextricablemente relacionadas entre sí. Tampoco es la influencia de Carver, Cheever, Handke ni Pessoa. No son las canciones de Dylan, del Jefe Springsteen ni del Sabina, ése que canta (ojo que el flaco anuncia visita para enero).
Es la culpa. O la ausencia de la misma en mi caso, liberado por siempre de ese horroroso lastre. Resulta que ése, uno de mis logros personales más trabajosos y que hace que mi vida sea particularmente plena, me mantiene eternamente alejado de la gente de mi país, que se relaciona principal y casi exclusivamente a través de la culpa. Es notorio cómo cada día tratan de alcanzarme de esa forma, y más notoria aún su frustración ante mi respuesta impasible. No creo en eso, ya no más. No es sano, no es una buena forma de vivir. Acepto que durante la formación pueda ser un mecanismo necesario, como también en casos puntuales particularmente desafortunados de gente que no es capaz de entender la responsabilidad, pero vivir administrando culpas como hace la mayoría de la gente me parece inadmisible. Responsabilidad si, hasta las últimas consecuencias. Culpa, nunca más. Pero, ¿qué hacer si vivo en la ciudad de los hombres? ¿Dejar de creer en la vida, la libertad, la alegría y el entusiasmo? ¿Meterme todos los domingos a un templo a golpearme el pecho con la muchedumbre, a ver si me acuerdo de cómo era la cosa? No, ya no hay retorno, nunca volveré a creer en esa basura. Y sin embargo no tengo alternativa sino convivir con la comunidad de la culpa, que es la única comunidad en los alrededores. De hecho, en mi vecindad cercana hay reyes del arte, y reinas sobre todo. Gente que vive de eso, que ha hecho de sus habilidades un oficio. Nada puedo hacer yo con mi heroísmo de segunda división contra una aplanadora entrenada para no respetar más allá de lo formal e imponer siempre sus puntos de vista. Y hay gente cruel y despiadada que a la forma como administra las culpas la llama amistad. Y son los mejores amigos, y yo tengo que contemplar día tras día cómo trabajan la culpa de gente que quiero para convencerla de que no se merece nada, y nada puedo hacer más que tratar de predicar con el ejemplo, mostrar que la tranquilidad de espíritu me permite volver a levantarme cada vez que me asesinan con fingida inocencia. Algo al menos, que tampoco puedo presenciar el engaño sin hacer nada. Pero tampoco puedo forzar demasiado las cosas. ¿Sería ella capaz de vivir tranquila con todo el mundo mirándola de reojo con rencor indisimulado? ¿Cuánta gente puede vivir de esta extraña manera? ¿Podría yo enseñarle a alguien a vivir sin culpa? ¿He llegado a esas alturas? Mmmmmm...

Thursday, October 06, 2005

En fin, ya nadie aprecia al viejo Stuart Mill. Prefieren a Maquiavelo y a Salomón, el que quería partir en dos a la guagua. Pero para cortar definitivamente con el tono de diario de vida que cruzó por aquí hace un par de días, aquí va una mala poesía que rescaté del archivo.

Profecía por inducción

Me negarás tres veces, por lo bajo
creyendo todo lo que te van a decir
tus amigas, tus amigos.
Que te olvidé, que enloquecí, que nunca me importaste
que fuiste sólo una sensación,
un desaprensivo dejarme ir,
un impulso electromagnético de magnitud inusual pero duración finita,
una onda destructiva que escapa a la escala de Richter,
una ilusión a la que somos tan dados las gentes como nosotros.
Preparado está el esquema
para matar tu esperanza.
Te contarán mil historias, nos mantendrán a distancia
y a mi me procesarán, por inducción
al ensueño.

Me negarás cien veces, para empezar
porque así ya lo han escrito.
El Concilio ha decidido que es lo mejor para todos,
sobre todo para ti.
El tiempo lo demostrará
aunque ahora no lo entiendas.
Ellos saben más que nosotros: lo dicen ellos, que saben.
Para el rito final, donde me arrancan el corazón
ya escogieron fecha y hora
y hasta el sumo sacerdote
ha sido ya designado,
con la sonrisa en los labios un amigo nuestro
se lo ha comunicado.
No tiene idea esta gente
cuántas veces me han matado
de cuajo creyendo el músculo haberme arrancado,
y luego el muy porfiado e hipertrofiado
siempre se ha regenerado
el muy.

Me negarás mil veces, ya están sacando las cuentas.
Se ha decidido quién de ellas se ha de quedar conmigo
porque en el fondo no soy tan malo,
sólo necesito una guía
y ellas como son tan buenas
están todas bien dispuestas
a acompañar a este malvado
que quería arruinar tu vida.
No me conocen bastante, no saben que para mi este sitio
por donde pasé un día
entre mis ires y venires
llegando incluso a pensar
que podía transformarse
en mi estación terminal
siempre llevará un solo nombre,
cargado de poesía.
También está programado
el tiempo de espera adecuado
para que un gentil caballero
venga a ofrecerte consuelo.

Me negarás n veces, para todo n entero negativo.
Me negarás hasta perder la memoria
de la que debió haber sido
nuestra increíble historia.
Con arrogancia sublime desafiamos al destino
pero eso ya es pasado, o pronto llegará a serlo.
De cualquier manera, un desatino.
Perdona si te hice daño
o te causé algún perjuicio.
Debí haber imaginado, o al menos pronosticado
este final con pena y sin gloria.
Supongo que todavía guardaba alguna esperanza
en la sociedad, en la especie humana.
Mas como era de esperar, como siempre desde siempre
mis queridos mamíferos han vuelto a mostrar la hilacha.

Me negarás n+1 veces, con recursividad.
Y el algoritmo infame que te harán memorizar repetirás hasta el cansancio,
hasta que nada tenga sentido
y tu recobres el sentido
común
y corriente, como ellos
y nunca recuerdes que una vez soñaste
con elevarte
a las alturas donde perteneces
para, por una vez, tomar lo que mereces.

Me negarás 2 veces n veces, cuando n
sea absurdamente irracional y positivo.
Y tus negaciones se irán emparejadas
dichosas ellas, doblemente positivas.
Ya sabes las propiedades lógicas
de las dobles negaciones.

Me negarás muchas veces, iterando hasta el infinito,
y yo también he de negarte.
Para no perjudicarte,
para que nunca contemples
el fondo de sus corazones.
Cumpliré mi juramento
para siempre protegerte
pues no tengo que decirte que mi negación es falsa,
que vale tanto como el dióxido
de carbono que espiro
de la boca para afuera,
una mentira piadosa en esta vida embustera,
un amable subterfugio para brindarte refugio
antes que te caiga encima
todo el peso de la ley, el mundo,
las penas del infierno que inventaron
y uno de esos pianos que amas y llevas contigo a todas partes.

Wednesday, October 05, 2005

Es duro vivir en la ciudad de los hombres. Es duro sobre todo por la opción que hemos tomado de dedicar la vida al análisis y, peor aún, aplicar el análisis a la vida. Pero es casi inevitable, al menos cuando uno es un buen analista y le gusta tanto el ejercicio intelectual tarde o temprano termina por aplicar las facultades analíticas al mundo en el cual habita. Con las desastrosas consecuencias sociales que de eso se siguen, pero aunque el precio sea altísimo nunca renunciaremos a la lucidez, que es lo que nos diferencia de los demás y nos convierte en los únicos que de verdad llevamos una vida digna. Es duro, claro que es duro ver las cosas como son. Pero un bien tan preciado no podía ser gratuito, sería inconsistente con la teoría económica. Y la responsabilidad nos obliga a asumir las consecuencias de nuestros actos, que ya estamos grandecitos para refugiarnos en faldas o sotanas. Alguien por ahí dijo que la medida de un hombre es la cantidad de verdad que es capaz de soportar, hacemos nuestra esa escala de valores. Hay que mirar la vida cara a cara, a pesar de todo. Eso es lo que nos distingue. Cerramos la idea con una cita del viejo E. M. Cioran.

“Las soluciones que nos propone nuestra cobardía ancestral son las peores deserciones a nuestro deber de decencia intelectual. Equivocarse, vivir y morir engañados, eso es lo que hacen los hombres. Pero existe una dignidad que nos preserva de desaparecer en Dios y que transforma todos nuestros instantes en oraciones que no haremos jamás.” (Breviario de podredumbre)

Pero para terminar con un tono menos oscuro, volvamos a apelar al maestro Stuart Mill y sus palabras del ensayo Sobre la Libertad, que ya han iluminado este sector del espacio virtual pero nunca estarán de más.

“Ni una persona, ni un grupo de personas, tiene el derecho a decirle a otro ser humano, que no debe hacer con su vida por su propio bien lo que él decide hacer con ella. Él es la persona más interesada en su propio bienestar: el interés que cualquier otra persona pueda tener en esto, es menor comparado con el suyo propio; el interés que la sociedad tiene en él individualmente (excepto en su conducta hacia los otros) es fraccional, y de cualquier manera indirecto: mientras que, con respecto a sus propios sentimientos y circunstancias, el hombre o mujer más ordinario posee medios de conocimiento inmensamente superiores a los que pueda tener cualquier otro. La interferencia de la sociedad para violentar su juicio y propósitos en lo que le concierne únicamente a él, por fuerza ha de estar basada en presunciones generales; las que pueden ser en principio equivocadas, e incluso si fueran correctas, son tan posibles de ser bien como mal aplicadas a casos individuales, por personas que no están mejor familiarizadas con las circunstancias de esos casos que aquellos que miran meramente desde afuera. En este departamento, entonces, de asuntos humanos, la Individualidad tiene su propio campo de acción. En la conducta de los seres humanos hacia otros, es necesario que en la mayor parte se observen reglas generales, en orden a que la gente sepa qué esperar; pero en los asuntos de cada persona, su espontaneidad individual está permitida de ejercitarse libremente. Consideraciones para ayudar su juicio, exhortaciones para endurecer su voluntad, pueden ser ofrecidas a él, aún groseramente, por otros; pero es él y sólo él el juez final. Todos los errores que pueda cometer desoyendo consejos y advertencias, pesan mucho menos que el mal de dejar que otros lo obliguen a hacer lo que a ellos les parece mejor.”

Tuesday, October 04, 2005

No nos vamos a meter esta vez con las motivaciones de la gente para hacer las increíbles cosas que hace, que casi siempre me voy de lengua y al individuo común nada le molesta más que cuando uno aplica el perspectivismo para mostrarle con cruel claridad que sus motivaciones reales nada tienen que ver con su discurso cuidadosamente elaborado de generosidad y respeto por los valores tradicionales, sino que usualmente tienen sus raíces en fuentes mucho menos edificantes. Debo sacrificar la verdad por la convivencia, aunque mi tolerancia a la hipocresía es cada vez menor y no me molesta que así sea, ya no puedo vivir de otra forma. Lo que no puedo dejar de atacar puntualmente es la forma en que alguna gente afirma entender la amistad: cuando dicen que ayudan a la gente pero lo hacen a sus espaldas, mostrando ningún respeto por la persona que supuestamente es su amiga. Cuando es más que evidente que la amistad empieza por el respeto, que no puede haber amistad si una persona está siempre coaccionando a la otra, distorsionando la realidad para tratar de convencerla de hacer lo que más le conviene, cuando en realidad es lo que más le conviene a ellos. A mi ya no me engañan, porque me preocupo de estar despierto. Pero en ocasiones el tema me afecta indirectamente, cuando me toca presenciar la forma en que manipulan a gente que quiero. Y ahí entramos en otro problema: en el derecho que tengo a mostrarle la realidad tal cual es a la gente que quiero, sabiendo que el precio por la lucidez es tan alto que hay que tener piel de rinoceronte y un estómago como el mío para caminar entre la gente sin vomitar o escupirlos a todos. En fin, tengo días mejores que otros. Nena nunca voy a ser un superhombre, cantaba Cerati en aquellos años. Pero tampoco puedo dejar que me afecte por mucho tiempo, no les puedo permitir ese gusto. Aparte que el contacto con la gente que quiero igual me tira para arriba, hay cosas que no te pueden quitar aunque hagan su peor esfuerzo. A lo mejor mañana escribo algo más happy. Qué horror, esto se está transformando en un diario. Pero es algo temporal.

Monday, October 03, 2005

Cuando quiero escrbir escribo y cuando no quiero escribir no escribo no mas pos. Y qué tanto.

Saturday, October 01, 2005

Neruda, Rilke y el laburo

Otro sábado en la oficina. No puedo quejarme, en la entrevista para este trabajo me dejaron muy claro que al menos hasta diciembre la cosa iba a ser así. No puedo alegar desconocimiento y debo hacerme cargo del compromiso adquirido. Aún así, una vez que se ha disfrutado el gusto por los viajes y la vida nómade, no es fácil volver a instalarse en un escritorio. Y uno empieza a buscar gente que lo ilumine, que entregue argumentos a favor y en contra de este tipo de vida. A continuación dos visiones opuestas sobre el tema.
“(...) Su profesión es dura, lo sé, y está en plena contradicción con usted mismo; y preveía su queja y sabía que vendría. Ahora que ha venido, no puedo mitigarla; sólo puedo aconsejarle que considere si todas las profesiones no son así, si no están llenas de exigencias, llenas de hostilidad hacia el individuo, saturadas del odio de aquellos que se han adaptado mudos y hoscos al deber insípido. La jerarquía en que ahora tiene usted que vivir no se encuentra más pesadamente cargada de convencionalismos, prejuicios y errores que las otras jerarquías, y si bien hay algunas que presentan apariencias de mayor libertad, no hay, con todo, ninguna amplia en sí y cómoda que se halle en relación con las grandes cosas en que consiste la vida real. Únicamente el individuo que está solo es como algo sometido a las leyes profundas, y cuando sale al despuntar la mañana, o mira afuera a la noche, llena del acontecer, y cuando siente lo que sucede allí, entonces cae de él como de un muerto toda jerarquía, no obstante encontrarse en medio de lo que es puramente vida.” (Rilke, Cartas a un joven poeta, Carta VI).
En contraste, Neruda declara a Alonso: “La vida original está degradada y ensuciada por la ocupación oficinesca, por su tiempo reglamentado (semanas) y por sus materiales sin nobleza natural o vital (papeles, gomas, secantes, tintas)”. Más aún:
“La paloma está llena de papeles caídos,
su pecho está manchado por gomas y semanas,
por secantes más blancos que un cadáver
y tintas asustadas de su color siniestro.

Ven conmigo a la sombra de las administraciones,
al débil, delicado color pálido de los jefes,
a los túneles profundos como calendarios,
a la doliente rueda de mil páginas.

Examinemos ahora los títulos y las condiciones,
las actas especiales, los desvelos,
las demandas con sus dientes de otoño nauseabundo,
la furia de cenicientos destinos y tristes decisiones.

(...)

Con un traje de perro y una mancha en la frente
caigamos a la profundidad de los papeles,
a la ira de las palabras encadenadas,
a manifestaciones tenazmente difuntas,
a sistemas envueltos en amarillas hojas.

Rodad conmigo a las oficinas, al incierto
olor de ministerios, y tumbas, y estampillas.
Venid conmigo al día blanco que se muere
dando gritos de novia asesinada.”

Neruda, Desespediente (Residencia en la tierra).