Monday, October 31, 2005

El viejo Lafourcade en su columna del Mercurio invoca a Zaratustra, nada menos. Alguna vez la columna de Lafourcade fue para mí la parte más importante del diario. No estoy seguro si es por mi evolución o por la suya, lo cierto es que ya no me interesa tanto. La leo por encima, como se leen los diarios. Pero esta vez me trae a la memoria a Nietzsche, no puedo sino tomarlo como una señal. Cita textual Lafourcade: “El mundo está lleno de gente que sobra y que estropea la vida.” Si, claro, cuando el sabio habla de la chusma. Pero ya no soy tan nietzscheano como alguna vez fui, no es que ya no crea en la profundidad de su análisis descarnado pero por estos días estoy ocupado tratando de insertarme en la comunidad, casi diría enquistarme. No puedo darme el lujo de llamar las cosas por su nombre, no puedo decir lo que pienso sin pensar lo que digo, como diría Sabina. Vivo en el mundo real y tengo deudas que pagar y por último es un ejercicio de disciplina, moverme entre ellos sin que se den cuenta que no soy uno de ellos. Mantener las formas para disimular mis profundas diferencias de fondo. No es agachar la cabeza, no es mi estilo y no sería digno de las enseñanzas del maestro, no estoy traicionándome a mi ni a nadie, defino con claridad lo que es bueno y lo que es malo y soy fiel a esas definiciones, se perfectamente quién soy y quién no soy, tengo muy claro para dónde voy y siempre estaré agradecido de todos los regalos que me hizo el viejo Nietzsche pero por estos días tengo que sacrificar la ética por la convivencia. Ya he probado el camino de la confrontación frontal y no es sano, no es posible construir por esa vía y tengo que darle al menos una última oportunidad. “Tu eres la mala conciencia de tus prójimos.” Si, es cierto, don Zaratustra, no puedo evitarlo. Pero si me pongo a pensar en esas cosas la convivencia queda amenazada, y no seré yo. No esta vez.

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