Esquiar. Deslizarse con indolencia pendiente abajo mientras la luz del sol y sus reflejos te queman, el viento te despereza y el cansancio y el paisaje te dejan sin aliento. Hermoso día en las Termas de Chillán, casi mucho sol eso sí. Por un par de días voy a andar parecido a Cruz Johnson, Solabarrieta y Eduardo Riveros, a pesar del bloqueador. Lo de la indolencia no es verdad, para eso se requiere una técnica más acabada o moverse sólo en las canchas de principiantes, que no es la gracia. De hecho tengo que hacer más esfuerzo físico del que quisiera, lo que tiene como consecuencia directa que mi jornada termine mucho antes de la hora de cierre. Pero en la mañana me hago el valiente, tomo el andarivel largo y me tiro por el lado difícil. Me caigo un par de veces pero es parte del juego, aquí en el cielo como en la tierra. La pendiente es fuerte y la nieve está medio hielo pero no hay que pensar en esas cosas, sólo poner la punta de los esquís hacia adelante y tirarse. Tratar de deslizarse más y derrapar menos, en la medida de lo posible, para no cansarse tanto. Bajo la primera parte, pero un poco más abajo la cosa está peor: nieve en muy mal estado, y para peor una familia donde los padres le enseñan a sus hijas chicas cometió el error de venir aquí. Las niñas están aterradas, lloran y reclaman. Trato de calmar a la que tengo más cerca. Me voy a morir, grita entre sollozos. Pienso decirle que todavía nadie se ha muerto en una cancha de fútbol, pero no tendría mucho sentido y me acuerdo del negrito ése que puso los ojos blancos cerca del círculo central, invalidando para siempre esa sentencia. Después me acuerdo que hace un par de años leí que un tipo se murió esquiando aquí, y ni siquiera acá arriba sino que en el Benno, que tan complicado no es. Mejor me callo y me voy, antes que el ambiente me afecte a mí. El padre ya pierde la paciencia y le empieza a gritar a la madre que contesta con ironía, tengo que dejar de leer a Cheever. Logro alejarme de la escena sin elegancia pero al menos sin caídas, la estética puede esperar. El resto del día transcurre plácido, al haberme exigido allá arriba recordé mejor la posición correcta y eso ayudó. Igual entrego el equipo antes de las cuatro, exhausto. Como debe ser.
Friday, October 14, 2005
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- Name: Javier
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Ingeniero civil en transportes, especialista en análisis de demanda y evaluación de proyectos. Chileno, nacido en 1968.
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