Friday, December 23, 2005

La católica campeón. Buena cosa. No invicto, pero bien igual. Tal vez hasta sea mejor, para qué despertar rencores innecesarios. Igual quedó claro que el equipo está un nivel más arriba que el resto. Y eso que las figuras son buenas pero no hay un Beto Acosta o un Gorosito. El Tati, claro, el Tati. Parece que Conca se va. Es joven y talentoso y está sujeto a las leyes del mercado, que establecen que un jugador de esas características se cotiza en el primer mundo futbolístico y adquiere un precio prohibitivo incluso para el club de mejor nivel de un país tercermundista de la de cuero, como el nuestro. Una lástima, pero así son las cosas. El club y él mismo lo entienden así y la separación parece ser en buenos términos, todos asumen que contra el destino nadie la talla. Tal vez más adelante, cuando esté terminando su carrera, o si al final resulta que no era tan bueno o lo agarran las lesiones, en fin, será recibido con los brazos abiertos. Por ahora es un lujo que no nos podemos permitir. Lo importante es que parece que se queda el Tati. El Tati ya viene de vuelta, y puede permitirse sentarse en el mercado. El hombre ya es maduro, sabe lo que quiere, conoce el valor de las cosas, un grande en todo sentido y sabe que encontró lo que buscaba. Una anomalía (¿Neo? ¿Moi?), una imperfección del mercado que hay que aprovechar al máximo, renovarle hasta el 2020 o algo así porque el tipo es de otra parte, claramente no pertenece al lamentable nivel local y hace una diferencia insuperable en un medio como el nuestro. Grande, Tati. No te murás nunca. Grande la UC.

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