La pregunta anual del World Question Center del sitio edge.org para el 2006 es “¿Cuál es su idea peligrosa?” Dentro de las notables repuestas de los notables consultados, un señor Keith Devlin, matemático, profesor de Stanford, me apoya en unas líneas que tiré hace algún tiempo sobre el sentido de la vida. Y como siempre es bueno encontrar gente con credenciales que apoye las teorías que uno intuye, a continuación se traduce su ponencia. Claro que -como todo el mundo- de alguna manera hago trampa porque si soy visitante habitual de este sitio es porque concuerdo en líneas generales con la mayoría de los postulados de la gente que escribe allí, de alguna manera entro a buscar apoyo para mis formas de pensar, casi se podría decir que voy al sitio a disfrutar del sonido de mi propia voz. La idea peligrosa del susodicho lleva por título “Estamos completamente solos”. Y lo que yo escribí alguna vez en este espacio, él lo dice de otra forma y seguro que lo dice mejor.
“Las criaturas vivientes capaces de reflexionar acerca de su propia existencia son algo único, un accidente absurdo, que existe por un breve momento en la historia del universo. Es posible que haya vida en algún otro lugar del universo, pero no tiene consciencia de su propia existencia. No hay un Dios; no hay un Diseñador Inteligente; nuestras vidas no tienen propósito.
Personalmente, nunca he encontrado esta posibilidad particularmente problemática, pero mi experiencia ha sido que la mayoría de la gente hace esfuerzos considerables para convencerse de que no es así.
Creo que mucha gente encuentra la sugerencia peligrosa porque la ven como incentivo para una vida desprovista de sentido o valores morales. La ven como una sugerencia llena de desesperanza, una idea que hace que nuestras vidas parezcan un sinsentido. Yo creo que es todo lo contrario. Como el producto de esa único, absurdo accidente, encontrarnos capaces de reflexionar y disfrutar de nuestra existencia consciente, la propia improbabilidad y rareza de nuestra situación de seguro nos hace apreciar altamente lo que tenemos.
La vida no es sólo importante para nosotros; es literalmente todo lo que tenemos. Eso la hace, en términos humanos, la cosa más preciosa. Eso no sólo le da a la vida significado para nosotros, algo que debe ser respetado y reverenciado, sino que automáticamente impone un fuerte código ético.
El hecho de que nuestra existencia no tiene una finalidad fuera de esa existencia es completamente irrelevante para la forma en que vivimos nuestras vidas, dado que estamos dentro de nuestra existencia. El hecho de que nuestra existencia no tiene objeto para el universo –lo que sea que eso signifique- de ninguna manera significa que no tiene objeto para nosotros. Debemos preguntar y responder preguntas acerca de nosotros dentro del marco de nuestra existencia como lo que somos.”
http://www.edge.org/q2006/q06_4.html
“Las criaturas vivientes capaces de reflexionar acerca de su propia existencia son algo único, un accidente absurdo, que existe por un breve momento en la historia del universo. Es posible que haya vida en algún otro lugar del universo, pero no tiene consciencia de su propia existencia. No hay un Dios; no hay un Diseñador Inteligente; nuestras vidas no tienen propósito.
Personalmente, nunca he encontrado esta posibilidad particularmente problemática, pero mi experiencia ha sido que la mayoría de la gente hace esfuerzos considerables para convencerse de que no es así.
Creo que mucha gente encuentra la sugerencia peligrosa porque la ven como incentivo para una vida desprovista de sentido o valores morales. La ven como una sugerencia llena de desesperanza, una idea que hace que nuestras vidas parezcan un sinsentido. Yo creo que es todo lo contrario. Como el producto de esa único, absurdo accidente, encontrarnos capaces de reflexionar y disfrutar de nuestra existencia consciente, la propia improbabilidad y rareza de nuestra situación de seguro nos hace apreciar altamente lo que tenemos.
La vida no es sólo importante para nosotros; es literalmente todo lo que tenemos. Eso la hace, en términos humanos, la cosa más preciosa. Eso no sólo le da a la vida significado para nosotros, algo que debe ser respetado y reverenciado, sino que automáticamente impone un fuerte código ético.
El hecho de que nuestra existencia no tiene una finalidad fuera de esa existencia es completamente irrelevante para la forma en que vivimos nuestras vidas, dado que estamos dentro de nuestra existencia. El hecho de que nuestra existencia no tiene objeto para el universo –lo que sea que eso signifique- de ninguna manera significa que no tiene objeto para nosotros. Debemos preguntar y responder preguntas acerca de nosotros dentro del marco de nuestra existencia como lo que somos.”
http://www.edge.org/q2006/q06_4.html

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