Friday, January 13, 2006

Una amiga que volvía de una de sus recepciones del red set me decía que admiraba la capacidad de los comunistas para aglutinar a tantos intelectuales. Yo le replicaba lo que leí en alguna parte, parece que a Saramago aunque no estoy seguro: que en realidad al intelectual liberal –valga la redundancia- no le queda otra solución que el partido comunista, porque es lo más parecido a ser anarquista sin salirse, de hecho, del sistema, actitud extrema que no tendría sentido constructivo. Entonces la mayoría de los pensadores que termina en los partidos comunistas del mundo no son, en efecto, comunistas, sino gente que siente que no tiene cabida en otra parte.

Hobbes en su Leviatán argumenta que si se deja a todo el mundo hacer lo que le plazca, la naturaleza humana inevitablemente llevará a situaciones de abuso: las interacciones entre los individuos llevan a sólo dos soluciones políticas posibles: la tiranía y la anarquía. Los agentes racionales escogen entonces la tiranía como el mal menor. Pero el amante de la libertad no puede aceptar esta solución, y dado que la anarquía no es una solución aceptable no queda más que ubicarse al extremo del espectro válido para, desde ahí, luchar la lucha de todos los días. ¿Seré yo, padre?

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