Volviendo a uno de mis tópicos recurrentes, lo de los modelos y la percepción de la realidad, aquí va un fragmento de un libro de Richard Dawkins (profesor de Oxford, colaborador habitual de http://www.edge.org) que cayó en mis manos, “El capellán del diablo” (el título viene de una cita de Darwin sobre la evolución). Nunca se hará suficiente hincapié en la importancia de la percepción de la realidad, sobre todo tomando en cuenta toda la gente que anda por ahí tratando de distorsionarla para sus fines. Esto trata de la funcionalidad de nuestros sentidos.
“(...) en realidad, casi todo el interior de un cristal es espacio vacío. Mi cabeza tiene 18 centímetros de diámetro. Para conservar la escala, mi vecino más cercano en el desfile cristalino debiera hallarse a más de un kilómetro de distancia. No sorprende, pues, que las diminutas partículas llamadas neutrinos (que son aún más pequeñas que un electrón) pasen a través de la tierra y aparezcan del otro lado como si allí no hubiese nada (en promedio, el lector es atravesado una vez por segundo por una de estas partículas).
Pero si las cosas sólidas son principalmente espacio vacío, ¿por qué no las vemos como espacio vacío?¿Por qué los diamantes se sienten duros y sólidos, en lugar de desmoronadizos y llenos de agujeros? La respuesta se halla en nuestra propia evolución. Nuestros órganos sensoriales, al igual que todo el resto de nuestros cuerpos, han sido moldeados a lo largo de incontables generaciones por la selección natural darwiniana. Uno podría pensar que nuestros órganos de los sentidos estarían moldeados para brindarnos una imagen ‘verdadera’ del mundo, tal como este es ‘realmente’. Es más seguro suponer que han sido moldeados para brindarnos una imagen útil del mundo, para ayudarnos a sobrevivir. En cierto sentido, lo que hacen los órganos de los sentidos es ayudar a nuestros cerebros a construir un modelo útil del mundo; y por este modelo vamos y venimos. Es una suerte de ‘realidad virtual’. Los neutrinos pueden pasar a través de las rocas, pero nosotros no. Si lo intentáramos nos lastimaríamos. Cuando construimos una simulación de una roca, por lo tanto, el cerebro la representa como un objeto sólido y duro. Es casi como si nuestros órganos de los sentidos nos estuvieran diciendo: ‘No puedes pasar a través de objetos de esta clase’. Eso es lo que ‘sólido’ significa. Esa es la causa de que los percibamos como objetos sólidos.
Del mismo modo, hallamos que muchas cosas en el universo, a medida que la ciencia las va descubriendo, son difíciles de comprender. La relatividad de Einstein, la incertidumbre cuántica, los agujeros negros, el big bang, el universo en expansión, el vasto y lento movimiento del tiempo geológico son todos asuntos difíciles de captar. No sorprende que la ciencia atemorice a algunas personas. Pero la ciencia puede explicar incluso por qué estas cosas son difíciles de entender y por qué el intento nos atemoriza. Somos jactanciosos simios, nuestros cerebros fueron diseñados únicamente para comprender los detalles mundanos de cómo sobrevivir en la sabana africana de la Edad de Piedra.”
“(...) en realidad, casi todo el interior de un cristal es espacio vacío. Mi cabeza tiene 18 centímetros de diámetro. Para conservar la escala, mi vecino más cercano en el desfile cristalino debiera hallarse a más de un kilómetro de distancia. No sorprende, pues, que las diminutas partículas llamadas neutrinos (que son aún más pequeñas que un electrón) pasen a través de la tierra y aparezcan del otro lado como si allí no hubiese nada (en promedio, el lector es atravesado una vez por segundo por una de estas partículas).
Pero si las cosas sólidas son principalmente espacio vacío, ¿por qué no las vemos como espacio vacío?¿Por qué los diamantes se sienten duros y sólidos, en lugar de desmoronadizos y llenos de agujeros? La respuesta se halla en nuestra propia evolución. Nuestros órganos sensoriales, al igual que todo el resto de nuestros cuerpos, han sido moldeados a lo largo de incontables generaciones por la selección natural darwiniana. Uno podría pensar que nuestros órganos de los sentidos estarían moldeados para brindarnos una imagen ‘verdadera’ del mundo, tal como este es ‘realmente’. Es más seguro suponer que han sido moldeados para brindarnos una imagen útil del mundo, para ayudarnos a sobrevivir. En cierto sentido, lo que hacen los órganos de los sentidos es ayudar a nuestros cerebros a construir un modelo útil del mundo; y por este modelo vamos y venimos. Es una suerte de ‘realidad virtual’. Los neutrinos pueden pasar a través de las rocas, pero nosotros no. Si lo intentáramos nos lastimaríamos. Cuando construimos una simulación de una roca, por lo tanto, el cerebro la representa como un objeto sólido y duro. Es casi como si nuestros órganos de los sentidos nos estuvieran diciendo: ‘No puedes pasar a través de objetos de esta clase’. Eso es lo que ‘sólido’ significa. Esa es la causa de que los percibamos como objetos sólidos.
Del mismo modo, hallamos que muchas cosas en el universo, a medida que la ciencia las va descubriendo, son difíciles de comprender. La relatividad de Einstein, la incertidumbre cuántica, los agujeros negros, el big bang, el universo en expansión, el vasto y lento movimiento del tiempo geológico son todos asuntos difíciles de captar. No sorprende que la ciencia atemorice a algunas personas. Pero la ciencia puede explicar incluso por qué estas cosas son difíciles de entender y por qué el intento nos atemoriza. Somos jactanciosos simios, nuestros cerebros fueron diseñados únicamente para comprender los detalles mundanos de cómo sobrevivir en la sabana africana de la Edad de Piedra.”

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