Friday, March 31, 2006

"La virtud no es otra cosa que actuar según las leyes de la propia naturaleza (de uno)." (Spinoza, Ética)

Wednesday, March 29, 2006

Dominaciones.

Así que el mundo comenzó con un Big Bang. No sólo las más extrañas creaturas en la galaxia más remota aparecen hablando inglés en las películas: el Universo mismo se inició musitando una expresión inglesa típicamente breve. Sonaba tan parecido a "bang-bang" que el científico británico que la acuñó no pudo resistirse. ¿Por qué no "bubble gum"? - Mientras me permitía disfrutar ese tipo de chistes, mi amigo, el músico y profesor de literatura Zé Miguel Wisnik (quien agregó la frase "Si todo empezó en un Big Bang, sólo podría terminar en el Big Mac."), mencionó la afirmación que el dramaturgo Nelson Rodrigues solía repetir en sus poéticos ensayos breves sobre el fútbol: "El mundo empezó en un Fla-Flu."

Caetano Veloso, booklet de "A foreign sound"

Monday, March 27, 2006

El huevo o la gallina.

En una de mis pasadas por el Hostelling International Santiago –mi Hogar de Cristo personal- comparto pieza con un israelí que por azar nació hace veintitantos años en Santiago y ahora viene a conocer “su cuna”, el infaltable argentino y un francés, Daniel. En la mañana Daniel me arma conversación: como la mayoría de loa viajeros es bien instruido y me comenta sus impresiones sobre el país: en particular el fenómeno Bachelet, que es lo que está de actualidad. Me dice que le parece un gran gesto que hayamos elegido un presidente mujer, pero que eso le había hecho pensar que era una sociedad muy abierta, tolerante, liberal, qué sé yo, y bueno, se ha encontrado con que las cosas no son tan así, para qué entrar en detalles, él no lo hizo porque como dije era muy educado, yo no lo hago para no amargarme. Le expongo mi punto de vista: que el género de la Michelle es un accidente, que se dio el caso que reúne una serie de requisitos y características que hicieron de ella the right person in the right place at the right time, que ser mujer puede haber sido un punto a favor, pero a excepción de algunas feministas acérrimas, pocos deben haber tomado en cuenta su sexo a la hora de votar. Pero que de alguna manera espero que detalles como éste nos vayan ayudando en lo de la tolerancia, que no es algo que vaya a suceder de la noche a la mañana pero no hay que perder la esperanza de que algo se avance. Que a lo mejor en este caso sea bueno echarle padelante aunque no sea claro qué es lo primero, si el huevo o la gallina, tal vez sea una forma válida de progresar, una especie de política de hechos consumados. De aquí mismo viene mi principal objeción al libro de Villegas, ya que estamos en esto: que una de sus tesis principales es que por más que nos vistamos con ropajes de gente desarrollada no logramos nada si todo el mundo se sigue comportando igual que siempre. Pero, ¿y si fuera al revés? ¿Si las apariencias nos hicieran creernos el cuento, y de tanto hacer como si fuéramos un país serio termináramos por convencernos y llegar a serlo efectivamente? Más aún, de tanto creernos gente seria es muy posible que lleguemos a un punto en que la opinión de los demás nos obligue a comportarnos como tales, que de tanto cacarear delante de argentinos, brasileños y todo el mundo que somos confiables, nos veamos obligados a ser consistentes con nuestro discurso. No estoy diciendo que esto vaya a ocurrir necesariamente, pero tampoco puedo descartarlo a priori, después de todo nunca he visto a un país salir del subdesarrollo y tampoco sé si hay una receta única. Alguna vez participé en forma activa del proceso (tal vez vuelva a ese trabajo en el corto plazo) proyectando autopistas de primer nivel y me preguntaba qué sentido tiene hacer proyectos de esa magnitud para estos atorrantes con plata, pero al final encontré esta objeción que no pude eliminar. ¿Y si ése fuera el camino? ¿El huevo o la gallina? ¿Qué va primero?

Wednesday, March 22, 2006

Barreras de entrada.

El doctor Simi llega a Chile a inaugurar sus primeras farmacias, donde vende sólo genéricos (Simi viene de similares, que es como se dice genéricos en azteca) a precios absurdos, y en algunas ofrece consultas médicas casi regaladas (gratuitas los lunes). Trae tres chicas mexicanas para el toque de glamour, pero inevitablemente se topa con la resistencia local. No podía ser tan ingenuo para creer que iba a poder vender medicamentos baratos a los chilenos con impunidad. No señor, que los conglomerados farmacéuticos nacionales merecen respeto, y si no se les ofrece lo exigen, que es un derecho bien ganado. Así fue como ese mismo día alguien mojó un par de ratis para que fueran sonrientes a empañar la fiesta practicando control de detención a las tres chicas por “trabajar en la ilegalidad”. Las tuvieron que soltar un par de horas después pero cumplieron su objetivo: entregar una advertencia al mexicano, que aquí los equilibrios de mercado no se quiebran así como así, y menos se reducen los márgenes. En fin, uno supone que si el Doctor Simi ha sido capaz de amasar una fortuna con su negocio en México tampoco debe ser ningún ingenuote, es de esperar que siga con sus malvados planes de poner la salud al alcance de la ciudadanía. Que está claro que seguirá encontrando todo tipo de barreras de entrada.

Monday, March 20, 2006

Addendum.

A propósito de las formas en que la gente se engaña a sí misma, unas palabras del Sr. Ivo Andric, Nobelista de literatura:

"El hombre, para no detenerse y caer en la desesperación se engaña a sí mismo, oculta los trabajos inacabados con otros distintos, que tampoco terminará, y en las nuevas empresas y nuevos empeños busca más fuerzas y más valor. De esta suerte, se estafa a sí mismo y con el tiempo acaba convirtiéndose en deudor de su propia persona y de todo lo que lo rodea." (Crónica de Travnik)

Wednesday, March 15, 2006

Responsabilidad, control, realidad e ilusiones.

A ver si le puedo hincar el diente a esto, que es bien complicado y algo antipático, pero por eso mismo no suele ser discutido con la frecuencia que merece. Partamos por lo básico: que no es trivial hacerse responsable de los propios actos, que posiblemente debiera constituir el fin último de la educación -al menos en su aspecto social- y tal vez hasta de la vida misma. Que quienes lo logran llegan a ser vistos como seres excepcionales, porque lamentablemente lo son en términos estadísticos. Pero, ¿qué pasa con los demás, con toda la gran masa que está lejos de tener el carácter, la madurez, el valor y la generosidad para llegar a tomar el control de su vida, a pesar de las increíbles fuerzas en contra? ¿Son capaces de asumir su penosa condición? Pareciera que no. Que nadie es capaz de reconocer en su fuero interno que no es capaz de asumir el control de sus acciones (dada sus circunstancias) y de esta forma hacerse plenamente responsable de si mismo. De ahí surge una necesidad de creer que se tiene el control aunque toda la evidencia indique lo contrario: ¿qué hace el individuo común en este caso? La solución usual es la negación brutal: alterar la realidad si resulta molesta. Esta necesidad parece estar ligada no sólo a la dignidad, sino a la propia identidad y salud mental del individuo. En mi entorno, al menos, yo la he visto manifestarse con una desesperación que la convierte en una de las mayores fuerzas en el ámbito de lo humano: el sujeto es capaz de modificar por completo la realidad con tal de no aceptar que es un mero juguete de su entorno, altera toda la historia para no tener que renunciar a la ilusión del control. Puede llegar a hacerlo por décadas, llegando al fin a convencerse de que las cosas fueron como él dice que fueron.
Lamentablemente, por lo delicado del tema, no es posible profundizar el análisis ni menos ilustrar con ejemplos puntuales. Baste decir que es cosa de mirar. Pero bueno, el ideal de tolerancia es uno de los pilares básicos de este espacio, así que cada quien creerá lo que quiera creer. Y eso está bien.

Monday, March 13, 2006

Respeto y miedo.

Siempre he creído en el respeto, pero con un sustento que no nazca del miedo. En el respeto que se legitima desde el obrar correctamente, no del terror o la necesidad de alzar la voz o golpear la mesa. Pero al menos en mi país, las cosas no funcionan así, lo que suele acarrearme problemas. Pero curiosamente en estos últimos días he percibido que mi inocente presencia genera algún grado de temor en ciertos círculos. El temor que siempre acosará a los que no tienen la conciencia tranquila, el miedo a lo impredecible, el pavor que genera la libertad en el rebaño. El día de la despedida de un sitio de donde me fui, o cuando visité ese otro lugar donde alguna vez estuve. Y descubrí que dentro de todo, se siente bien. Claro, sería mejor ser respetado de la otra forma. Pero ser temido tiene su gracia. Y después de todo, es posible que en esta sociedad no haya otro camino.

Thursday, March 09, 2006

El otro día me encontré con una prima que no veía hace tiempo, fui a una entrevista para un trabajito temporal y me la encontré, es del rubro y trabaja en la empresa que me llamó. Después de la entrevista me quedé un rato a esperarla y nos vinimos juntos, me cae bien pero por otro lado es parte de la familia lo que la convierte en vigilante potencial así que con tacto la mantengo siempre a una distancia prudente. Me preguntó cómo me ha ido y se acordó que al principio de mi trayectoria profesional yo tiraba para arriba, según ella. ¿Qué te pasó?, pregunta. Yo algo le alcanzo a explicar pero –como suele ocurrirme- no logro sintetizar lo esencial: que en un momento dado empecé a interesarme por la ética, luego me di cuenta que ser una buena persona no era exactamente lo mismo que ser un ingeniero exitoso e inevitablemente llegué a un punto en que tuve que elegir entre esas dos opciones y me pareció que la elección era obvia. A estas alturas la sola expresión “mi carrera” suena un poco divertida, si yo ya no corro a ninguna parte, me limito a seguir mi rumbo, que eso sí lo tengo muy claro. De a poco las piezas van encajando, pese a que nunca he creído en el largo plazo el asunto va tomando sentido porque yo se lo doy. I am that I am that I am y todo eso. Es cierto que cada cierto tiempo en el ámbito profesional y otros debo pagar los costos de la libertad. Pero no tengo problema en pagarlos, después de todo si la libertad no tuviera costos por definición no valdría nada.