Barreras de entrada.
El doctor Simi llega a Chile a inaugurar sus primeras farmacias, donde vende sólo genéricos (Simi viene de similares, que es como se dice genéricos en azteca) a precios absurdos, y en algunas ofrece consultas médicas casi regaladas (gratuitas los lunes). Trae tres chicas mexicanas para el toque de glamour, pero inevitablemente se topa con la resistencia local. No podía ser tan ingenuo para creer que iba a poder vender medicamentos baratos a los chilenos con impunidad. No señor, que los conglomerados farmacéuticos nacionales merecen respeto, y si no se les ofrece lo exigen, que es un derecho bien ganado. Así fue como ese mismo día alguien mojó un par de ratis para que fueran sonrientes a empañar la fiesta practicando control de detención a las tres chicas por “trabajar en la ilegalidad”. Las tuvieron que soltar un par de horas después pero cumplieron su objetivo: entregar una advertencia al mexicano, que aquí los equilibrios de mercado no se quiebran así como así, y menos se reducen los márgenes. En fin, uno supone que si el Doctor Simi ha sido capaz de amasar una fortuna con su negocio en México tampoco debe ser ningún ingenuote, es de esperar que siga con sus malvados planes de poner la salud al alcance de la ciudadanía. Que está claro que seguirá encontrando todo tipo de barreras de entrada.
El doctor Simi llega a Chile a inaugurar sus primeras farmacias, donde vende sólo genéricos (Simi viene de similares, que es como se dice genéricos en azteca) a precios absurdos, y en algunas ofrece consultas médicas casi regaladas (gratuitas los lunes). Trae tres chicas mexicanas para el toque de glamour, pero inevitablemente se topa con la resistencia local. No podía ser tan ingenuo para creer que iba a poder vender medicamentos baratos a los chilenos con impunidad. No señor, que los conglomerados farmacéuticos nacionales merecen respeto, y si no se les ofrece lo exigen, que es un derecho bien ganado. Así fue como ese mismo día alguien mojó un par de ratis para que fueran sonrientes a empañar la fiesta practicando control de detención a las tres chicas por “trabajar en la ilegalidad”. Las tuvieron que soltar un par de horas después pero cumplieron su objetivo: entregar una advertencia al mexicano, que aquí los equilibrios de mercado no se quiebran así como así, y menos se reducen los márgenes. En fin, uno supone que si el Doctor Simi ha sido capaz de amasar una fortuna con su negocio en México tampoco debe ser ningún ingenuote, es de esperar que siga con sus malvados planes de poner la salud al alcance de la ciudadanía. Que está claro que seguirá encontrando todo tipo de barreras de entrada.

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